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Mundiario 21 May, 2026 04:57

Camí de les Feixades, el sendero “sin riesgo” donde murió Isak Andic

La muerte de Isak Andic no ocurrió en una ruta extrema ni en un paraje inhóspito. Sucedió, precisamente, en lo contrario: un sendero considerado accesible, transitado por excursionistas ocasionales, escolares y corredores. Un lugar donde el riesgo no es la norma, sino una excepción abrupta. Esa contradicción —la de un camino “sin peligro” con un único punto mortal— se ha convertido en el eje de una investigación que no solo busca esclarecer qué pasó, sino también comprender cómo un entorno aparentemente seguro puede volverse fatal en cuestión de metros.

En la montaña de Montserrat, símbolo geográfico y espiritual de Cataluña, el Camí de les Feixades serpentea con la calma de los recorridos antiguos. Durante siglos, fue vía de paso para peregrinos que ascendían al monasterio benedictino. Hoy, es un sendero de 5,5 kilómetros catalogado como de baja dificultad, un espacio donde la rutina del paseo parece imponerse sobre cualquier amenaza. Sin embargo, el 14 de diciembre de 2024, ese equilibrio se rompió.

Aquel mediodía soleado, Andic caminaba junto a su hijo, Jonathan, apenas a unos cientos de metros del punto de partida. No era una excursión exigente ni improvisada. El lugar elegido no respondía a un desafío físico, sino a la aparente tranquilidad del entorno. Pero la calma del sendero es engañosa: hay un punto concreto donde el terreno deja de ofrecer margen de error.

Según un informe del Patronato de la Montaña de Montserrat, al que ha tenido acceso EL PAÍS, el camino es ancho —entre uno y un metro y medio— y estable, con tramos de roca que evitan resbalones incluso en condiciones adversas. No hay barro, no hay inclinaciones peligrosas, no hay zonas especialmente expuestas. Todo, salvo un punto.

El único lugar donde el camino deja de ser seguro

Ese punto, situado junto a las cuevas del Salnitre, rompe la lógica del recorrido. Allí, la senda, casi plana, se aproxima peligrosamente a un risco sin protección natural. No hay vegetación densa que actúe como barrera, ni desniveles progresivos que amortigüen una caída. Solo una pendiente abrupta que desemboca en un vacío de más de cien metros.

Los informes del Patronato de la montaña coinciden: es el único lugar del trayecto donde una salida del camino puede resultar irreversible. Mientras que en otras zonas los matorrales o irregularidades del terreno podrían frenar una caída, aquí la geografía juega en contra. Es una trampa natural en un entorno que, en términos generales, no lo es.

La escena bajo sospecha

Esa singularidad geográfica ha sido clave en la investigación. Porque si el resto del sendero no presenta riesgos relevantes, la caída en ese punto concreto adquiere un significado distinto. No es un accidente probable en cualquier tramo: es un suceso que exige estar exactamente ahí.

Los Mossos d’Esquadra han reproducido hasta diez veces el escenario. Han medido distancias, analizado pendientes y recreado movimientos. En sus conclusiones, el terreno no favorece caídas accidentales salvo en ese punto específico. Y eso introduce una pregunta incómoda: ¿cómo se produjo exactamente la caída?

A ello se suma un elemento físico inquietante: una marca en el suelo, descrita como un “resbalón” que, según los agentes, no puede explicarse por un simple tropiezo. Requeriría una acción repetida, deliberada, con presión suficiente para dejar huella. No es la señal de un paso en falso, sino la de un movimiento insistente.

Un camino cotidiano convertido en escenario judicial

El Camí de les Feixades sigue siendo hoy lo que siempre fue: una ruta accesible, frecuentada, incluso amable. Familias, deportistas y turistas lo recorren sin percibir amenaza. Pero desde la muerte del fundador de Mango, ese tramo concreto ha quedado marcado por una nueva narrativa.

Ya no es solo un sendero histórico. Es también el lugar donde la seguridad se quiebra en un punto exacto. Donde la geografía deja de ser paisaje y se convierte en evidencia.

Lo ocurrido en Montserrat revela una paradoja inquietante: el peligro no siempre está donde se espera. A veces se esconde en los lugares más transitados, en los recorridos más confiables. Un camino sin riesgo puede contener, en apenas unos metros, la posibilidad del desastre. @mundiario

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