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Mundiario 22 May, 2026 20:04

Verstappen condiciona su futuro en la F1 a la decisión sobre los nuevos motores

El GP de Canadá se ha convertido en el epicentro de un debate que puede marcar el futuro inmediato de la Fórmula 1. Los fabricantes de motores están divididos sobre la aplicación del nuevo reparto energético 60% térmico y 40% eléctrico.

La FIA anunció la semana pasada su intención de abandonar el actual 50/50, considerado insuficiente, para dar más protagonismo a la combustión. El objetivo es evitar las caídas de potencia en rectas que han dañado la imagen del campeonato.

Según informa el diario Marca, en el bloque favorable al cambio inmediato se encuentran Mercedes y Red Bull. Ambos aseguran estar preparados para aumentar el caudal de combustible y adaptar sus unidades de combustión interna, con una ganancia estimada de 67 CV.

Por el contrario, Audi y Ferrari prefieren retrasar la modificación a 2028. Sus desarrollos para 2027 quedarían obsoletos si se aplicara el cambio ya, lo que supondría rehacer proyectos y perder recursos estratégicos.

El caso de Honda es más enigmático. La marca japonesa evita pronunciarse y pide que la decisión se tome pronto, aunque no ha mostrado una postura clara en Montreal.

¿Qué hacer?

La FIA estudia alternativas intermedias, como un aumento moderado del flujo de combustible en 2027 sin grandes cambios en el ICE, antes de aplicar el 60/40 definitivo en 2028. Sin embargo, esta opción podría obligar a acortar la distancia de algunas carreras.

El debate ha llegado también a los pilotos. Max Verstappen advirtió que su continuidad en la Fórmula 1 depende de este cambio, mientras que Carlos Sainz se mostró partidario de aplicarlo de inmediato para mejorar la competitividad.

La polémica refleja el malestar de los aficionados. Incluso voces externas como Jesús Calleja han criticado la situación, asegurando que “han conseguido que la F1 sea un truño”, un sentir compartido por muchos seguidores.

La cumbre de fabricantes en Canadá debería ofrecer una decisión definitiva. El equilibrio entre innovación técnica, costes de desarrollo y espectáculo deportivo está en juego.

El futuro de la Fórmula 1 se decide en Montreal: fabricantes enfrentados, pilotos presionando y la FIA buscando un consenso que parece cada vez más complicado. El lío está servido. @mundiario

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