Ayer por la tarde se presentó en Orihuela (Alicante), concretamente en la Biblioteca Pública Fernando de Loaces, el nuevo poemario de Jorge Andrés Medina. Publicado por La Garúa, Ínsula es una reflexión sobre la memoria, sobre el ejercicio de recordar los tiempos de dicha que definieron tantas infancias, pero también para dar cuenta de la orfandad que supone abandonar los lugares en los que el autor echó raíces.
Jorge Andrés Medina es venezolano y lleva nueve años en nuestro país, donde ha ido perfilando una trayectoria literaria en la que destaca su anterior libro, Osario, Premio Arcipreste de Hita en 2023 y publicado por Pre-textos. En el encuentro que mantuvimos, el autor de Ínsula confesaba que todo paisaje es un exilio y que la literatura permite mantener viva la sensibilidad a la que, como seres humanos, necesariamente estamos vinculados de por vida.
Ínsula opera desde el sentido etimológico de nostalgia, que, en griego, significaba regreso. Sus dos partes Nostos y Algos corroboran la construcción de una identidad que trabaja sin descanso con los recuerdos, a los que impone un grado de ficción que los distancia de lo que realmente fueron. Y, en ocasiones, ese regreso al pasado deja síntomas de una enfermedad incurable, la orfandad. Pero es cierto que también el autor insistió en que este libro es la epifanía de sus visitas a la Isla de Margarita cuando era un crío, un trasunto del idealismo que desprende cualquier atisbo del Paraíso, un encuentro consigo mismo para cerciorarse de que la memoria ocupa espacios y vacíos donde crecen, sin merma ni freno, el dolor, el distanciamiento, el legado lacerante, en ocasiones, de las ausencias.
Dejo aquí algunos de los versos de este libro donde daño y dicha alcanzan una especie de simbiosis. Enhorabuena, Jorge.
I
Crecen en mí
tus guayacanes
mi nostalgia
es flor azul
sobre ramajes amplectivos
dejo que sus hojas
hagan reguero
se me escapen en el habla
permito
que mi cuerpo embeba
en sus raíces
la savia milagrosa
y que se cure
II
de tu ausencia
te conocí altanera
terca nostalgia
de aquellos días
cálidas tus telas amarillas
por qué no vienes
cuando más te necesito
habitas mi lengua
y aun así
te siento triste
alegría