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Quadratin 20 Mar, 2026 21:00

A un año de la desaparición de Brisa, su madre vive dolor e incertidumbre

MORELIA, Mich., 20 de marzo de 2026.- Tener a un familiar desaparecido arrebata más que al ser querido, sume a las víctimas indirectas en la desesperación, la depresión, el dolor y puede llegar a arrebatarles hasta la cordura. María Guadalupe, madre buscadora, relata que “a veces siento que ya no soy yo, no sé ni lo qué estoy haciendo ni por qué…”. 

Este 19 de marzo se cumple un año de la desaparición de Brisa, su hija de 19 años. Salió de su casa para ir a un velorio en Téjaro, Tarímbaro, y no volvió. 

El temor de María Guadalupe, como el de otras madres buscadoras del colectivo Desaparecidos de la Costa y Feminicidios, es que pasen los años y no encontrar a su ser amado.

“Es muy triste, pasa el tiempo y el tiempo y no sabes si un día vas a encontrar tu hija”, declaró a Quadratín.

A Brisa la espera su madre María Guadalupe, su hija pequeña y su papá, a quién también le ha afectado su ausencia y fuma un cigarro tras otro sin parar. 

En medio de la manifestación por la desaparición de José Gabriel Pelayo, las madres buscadoras intercambian experiencias y los cambios que viven día con día. 

“Lo primero que se siente es poco rendimiento fisíco y los problemas de salud”, comenta una de las asistentes. 

Pero ese es solo el comienzo. 

“Dicen que se olvida, pero no. Una es madre”, responde otra mientras que se va ampliando el círculo en torno a las que comenzaron la plática. 

Le sigue la depresión y después el olvido de las cosas que se hacen de manera cotidiana. 

“No se dice, pero a veces, se olvida que ibas hacer”, señala Evangelina, lideresa del Colectivo. Y, es justamente donde se encuentra María Guadalupe. A veces su memoria la traiciona y dice no recordar que iba hacer o por qué. 

Le falta a su hogar la energía de Brisa, una joven adolescente que se fue de casa cuando apenas tenía 19 años a un velorio y desapareció. 

María Guadalupe no tiene cabeza para nada. Su ancla es su nieta, todavía de edad preescolar. A quien se aferra. 

“Sí me han dicho vaya al psicólogo, pero… no he pensado, no tengo cabeza”, su energía está concentrada en sobrevivir para seguir buscando a Brisa, en cuidar a su nieta y su familia, relató con profunda tristeza, con la voz entrecortada y lágrimas. 

Su desesperación y el dolor la descarga sobre su almohada. Llora todas las noches, busca a su hija y la respuesta de las autoridades, pero no hay mucho. Casi nada sobre la investigación.

Su única petición es de ayuda, porque ya no aguanta. Siente morir.

“Quiero ayuda para encontrar a mi hija. porque es una desesperación fea, siento que me muero. Como siento que ya no soy yo, no sé ni lo que estoy haciendo… Es muy triste, pasa el tiempo y el tiempo y no sabes si un día vas a encontrar tu hija”, dijo con los anegados, buscando con su mirada a su nieta entre los asistentes a la manifestación, a la que acudió para poner una foto de su Brisa. 

La última conexión de Brisa fue el 19 de marzo de 2025, la señal de telefonía la ubica en Mesón Nuevo, en Tarímbaro.

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