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Yucatan 21 Mar, 2026 02:15

Mónica Lavín expone la complejidad humana

La escritora Mónica Lavín junto a Carlos Martín Briceño, durante la presentación del libro “La ausencia”, el domingo 15 en la Filey. La autora defiende lo cotidiano como elemento fundamental de una historia

Si algo define las letras de Mónica Lavín es la capacidad de la autora para retratar lo cotidiano, aun cuando se trate de la época barroca con Sor Juana Inés de la Cruz en “Yo, la peor” o los años 40 en Nueva York con “La ausencia” (Planeta, 2025), una novela en la que los silencios se rompen para dejar en evidencia secretos familiares.

“Creo mucho en la importancia del silencio, pero en función de la reflexión, no del ocultamiento. Y creo, por ejemplo, lo que hacemos los que escribimos es precisamente romper el silencio. Es tratar de ver lo que hay debajo de las cosas, lo que no nos decimos, lo que estamos pensando y sintiendo mientras hablamos o mientras nos callamos. Entonces sí, hay que confrontar los silencios”.

La escritora Mónica Lavín junto a Carlos Martín Briceño, durante la presentación del libro “La ausencia”, el domingo 15 en la Filey. La autora defiende lo cotidiano como elemento fundamental de una historiaLa escritora Mónica Lavín junto a Carlos Martín Briceño, durante la presentación del libro “La ausencia”, el domingo 15 en la Filey. La autora defiende lo cotidiano como elemento fundamental de una historia “La ausencia” es la más reciente novela de Mónica Lavín“La ausencia” es la más reciente novela de Mónica Lavín

Y es que si alguien tiene que confrontar esos silencios es justamente la autora, que, en su papel de investigadora, antes de armar un contexto para sus escritos debe sumergirse en lecturas que muchas veces tienen sesgos.

“Creo que hay un factor que trata de apoyarse en la verdad documentada y hay otra posibilidad en todas las líneas, de lo que no se sabe, de sospechar. Es como cuestionar: a ver, ¿qué estaba sintiendo el personaje en este momento? Fue algo que me pasó con ‘Yo, la peor’, con Sor Juana: ¿qué estaba sintiendo?, ¿cuáles son sus fragilidades, sus oscuridades, lo que no dice, lo que no va uno gritando?”.

Admite que es esa complejidad del ser humano, de los personajes mismos, lo que permite sospechar el detrás de todo lo documentado: sus emociones, lo íntimo, sus relaciones familiares.

“La novela es el permiso para entrar ahí. E, incluso, la suposición, la sospecha, el creer qué es lo que le estaba pasando al personaje es lo que nos permite llenar esos silencios”.

Construir contextos

Al cuestionarle sobre lo difícil que puede ser construir un contexto desde la visión de lo cotidiano, Mónica Lavín sonríe antes de afirmar que realmente no lo considera una dificultad, pues es algo que le gusta hacer.

“Es algo que me gusta. Ya ves que uso la moda, la ropa. Es que cómo nos vestimos habla mucho de nuestro espacio cotidiano, social, el cómo queremos que nos vean, pero también refleja cómo son nuestros sueños. Creo que lo cotidiano siempre revela muchísimas cosas, porque es justo ese espacio en el que todos los lectores nos podemos identificar, porque todos tenemos una vida cotidiana, precisamente ahí está mi reto, dentro de esta vida que podría ser la misma (para la mayoría), lo que particulariza al personaje”.

Y justo en esta cotidianidad también se encuentra ella cuando elige personajes como los descritos en “La ausencia”: tres escritoras que guardan en su silencio la desaparición de una cuarta.

“Las grandes hazañas están ahí (en el acto de escribir), pero no ruidosas o estruendosas. Un escritor, a veces, trabaja con cosas terribles y duras, dolorosas, pero está solamente sentado escribiendo, porque escribes normalmente en estudios o en espacios tuyos”, refiere sobre el acto de construir estos contextos.

No obstante, también reconoce que gracias a herramientas como el internet ahora es más fácil buscar archivos e inclusos fotografías que ayuden a construir esos escenarios en los que se desarrolla la novela.

Aunque, como otros compañeros, coincide en que no recurriría a la inteligencia artificial (IA) para construir un escrito.

En este punto se toma un tiempo y medita. Luego sonríe al admitir que no había pensado en las posibilidades que la IA le ofrece como herramienta, pues nunca pudo encontrar cómo se veía un café que dentro de su nueva novela resulta importante y que pudo haber construido al darle las pistas necesarias a la IA para que le creara una imagen que, evidentemente, no sería la real, pero que hubiera ayudado bastante a su aspecto creativo.

Finalmente, no se puede hablar de “La ausencia” sin esos elementos que lastiman y que se mantienen tan presentes en México: los silencios y el olvido.

“Creo que el olvido es en sí un recuerdo. Es decir, si tú dices: ‘Quiero olvidar esto’, es porque ya lo estás nombrando. Creo que nombrar es una manera también de acomodar incluso aquello que quieres olvidar”.

“Por eso es tan difícil y la novela empieza así, con la desaparición de un personaje, porque no puedes ni siquiera intentar olvidar, porque ¿dónde está? No puedes ni nombrar su paradero, que es justo lo que nos pasa en este país”.

“Las madres buscadoras son la prueba de que necesitan una respuesta. No se puede no saber el paradero, tan doloroso, de sus hijos. Creo que yo ni siquiera me atrevo a decirlo, por eso esta novela, como no puedo escribir sobre eso, porque me duele tanto, pero ahí está… eso que duele, que nos duele a todos tanto y nos hace tan impotentes”.— CECILIA NOEMí DOMÍNGUEZ MONTAÑEZ

De un vistazo

Silencio reflexivo

Mónica Lavín concibe el silencio como un espacio de introspección y análisis, no de ocultamiento. Es un recurso que impulsa la escritura para descubrir emociones profundas.

Ruptura narrativa

La escritura rompe silencios al revelar lo oculto en pensamientos y emociones. Permite confrontar lo no dicho, mostrando capas internas de personajes y conflictos.

Cotidianidad reveladora

Lo cotidiano funciona como espejo social y emocional. Detalles como la vestimenta reflejan identidad, aspiraciones y contexto, facilitando la identificación del lector.

Investigación literaria

Lavín combina documentación histórica con imaginación crítica. Indaga fuentes con sesgos y completa vacíos mediante preguntas sobre emociones y motivaciones de los personajes.

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