El encuentro en un club privado exclusivo en Culiacán, entre Javier Corral y el senador Enrique Inzunza, permite presumir un lazo de complicidad con la red que encabeza el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, quien debe necesariamente ser investigado en México y Estados Unidos, sostuvo el legislador panista Mario Vázquez Robles.
Por supuesto, dijo, merecen una investigación completa todas las redes que implican a Rocha Moya y al senador Inzunza Cázares, quien, dijo, estaba muy cómodo platicando con Javier Corral.
Vázquez Robles afirmó que “la cabra tira al monte” y en el pasado Corral fue involucrado con el crimen organizado.
Recordó su estrecha amistad y partidas de golf con el exgobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, a quien acusan de haber entregado el gobierno a Rubén Rocha Moya, quien presuntamente finalmente cedió el control al narcotráfico, consolidando así un narcogobierno.
Recordó que Javier Corral es propietario de unos departamentos en Mazatlán, Sinaloa, y egresado de licenciatura de la Universidad de Occidente, con sede en Sinaloa.
La reunión entre Corral e Inzunza cobra relevancia debido a que este último enfrenta acusaciones formales por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, país que solicita su detención provisional con fines de extradición por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Tras señalar la omisión de la Fiscalía General de la República (FGR) para indagar la red de corrupción y narcotráfico que conecta al Gobierno de Sinaloa con el crimen organizado, Vázquez Robles reiteró que Corral “se ve cómodo con ellos; habría que investigar también ahí”, dijo.
Apuntó que Inzunza es un senador más del partido de la Cuarta Transformación, junto con Corral, quien, aunque no está afiliado, se ha refugiado en el “manto de Morena” y en el fuero constitucional que le otorga su cargo. “Si alguien se cubre es porque tiene temor”, concluyó.
Indicó que, dado que no ostenta la dirigencia de Morena ni la coordinación de la bancada, no existiría motivo del encuentro con Inzunza si no hubiera un vínculo amistoso y quizá más allá de la amistad que los involucre a ambos.
“¿Qué tienen en común? Esa es la gran pregunta. Por los antecedentes se puede presumir la existencia de un lazo de complicidad en el tema de Sinaloa”, dijo.
Advirtió que existe una fuerte presión por parte de Estados Unidos y un grave riesgo en la postura de la presidenta de la República, quien, en lugar de optar por la vía institucional y el respeto al Tratado de Extradición, ha decidido proteger a Rocha Moya.
Señaló que el gobernador con licencia de Sinaloa permanece oculto al igual que el senador Inzunza, cuya reciente aparición en los medios no fue para dar la cara, sino porque lo sorprendieron “amasando” con Corral temas que impactan a México.
En este contexto, apuntó que el país pone en riesgo su relación comercial más importante, la cual mantiene con el país vecino.
Esto ocurre, dijo, en un momento clave en el que las palancas de negociación del T-MEC, que tendrían que estar a favor de México, juegan en contra. Explicó que el país se presenta vulnerable ante las acusaciones cada vez más severas de narcogobierno en varios estados y que involucran incluso a personajes muy destacados como Enrique Inzunza, Adán Augusto López y, posiblemente, Javier Corral.