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El Diario 20 Mar, 2026 19:09

La falsa solidaridad con el pueblo cubano

Ciudad de México.- El expresidente Andrés Manuel López Obrador volvió a salir de su retiro para pedirle a los mexicanos se solidaricen con el pueblo cubano y a través de una cuenta de fideicomiso depositen dinero para enviarlo a la isla y con ello paliar las necesidades más básicas del pueblo en Cuba.

La idea, revestida de humanismo, es simple, convencer a los mexicanos de apoyar a los cubanos porque su crisis no es producto del mal gobierno que tienen, en todo caso deriva de la maldad de los Estados Unidos que los tienen con un bloqueo económico el cual los asfixia.

Pero esa mentira, repetida a lo largo de la historia, no resiste un análisis. De entrada, no existe tal bloqueo, lo que hay es un embargo económico que limita a ciertas empresas estadounidenses a comerciar con Cuba.

Pero el régimen comunista mantiene relaciones comerciales con más de 60 países; incluso a Estados Unidos le compra 60 millones de dólares anuales de pollo, el problema es que derivado de su imagen de mala paga, las naciones le exigen a Cuba el pago inmediato del servicio y al no tener el dinero, entonces se truncan los envíos de productos y bienes hacía la isla.

Durante años el régimen cubano de Fidel Castro fue subsidiado por la Unión Soviética, a esta última le redituaba tener un aliado incondicional en la región del caribe por la cercanía con Estados Unidos y derivado de esa posición geográfica estratégica es que se encargaron de mantener al régimen.

La caída de la antigua URSS generó una crisis humanitaria que luego encontró en Venezuela la aliada que volvió a financiar con petróleo al régimen gobernante desde La Habana y todo fue bien hasta que Estados Unidos apresó a Nicolás Maduro y amenazó con aplicar aranceles extras a las naciones que le regalaran o vendieran petróleo.

En ese punto México, Venezuela y otras naciones empezaron a restringir sus envíos de petróleo a Cuba, porque además quedó evidencia de que el régimen utilizaba una parte de los envíos para generar suministro eléctrico y otra parte la terminaba vendiendo para allegarse de recursos líquidos y con ello poder esquivar el embargo económico.

Derivado de la amenaza de Estados Unidos, el régimen cubano volvió a entrar en crisis porque sus plantas eléctricas requieren del hidrocarburo para funcionar y al no tener el combustible empezaron a presentarse los apagones generalizados y el miércoles 18 de marzo hizo crisis cuando finalmente se cortó el suministro eléctrico a toda la isla.

Es entonces cuando aparece “la solidaridad” de personajes como López Obrador que llaman a los mexicanos a donar para poder apoyar con suministros al pueblo cubano; pero hay otro detalle: toda la ayuda que se les envía llega primero al gobierno y este decide la cantidad que se distribuye a la población.

En otros momentos se ha detectado que la ayuda humanitaria que envían otras naciones, el régimen la pone a la venta en lugar de entregarla directamente a la población para paliar el hambre o las enfermedades que azotan a la población de la isla.

Esto genera otro problema, porque no toda la población la puede comprar. En cuba a la población se le paga en pesos cubanos, y los salarios son miserables, pero su economía funciona con precios en dólares, eso vuelve prohibitiva la adquisición de los bienes, comida y medicinas que requiere la población porque no tiene el poder adquisitivo para adquirirlos en los precios que marca el gobierno cubano.

En ese contexto cualquier envío de apoyo humanitario a la población, en la realidad se convierte en un salvoconducto para el gobierno de Díaz Canel que se apropia de la ayuda y luego la vende a la población a precios que son imposibles de pagar para los cubanos.

La crisis que vive Cuba y su gente no es producto de un bloqueo, porque no existe; tampoco es culpa de Estados Unidos, al menos no en la última década; la responsabilidad es de un régimen que restringe a su población, que impide el desarrollo económico pleno, un estado que es dueño de todo y que solamente concesiona tierras para sembrar, pero sin semillas ni insumos para una mayor productividad; un gobierno que limita a sus pescadores, que explota el turismo pero eso no se refleja en una mejoría de su pueblo.

La crisis humanitaria que padece Cuba deriva del comunista que todo lo controla y asfixia el desarrollo económico en la Isla; el problema es el régimen que mantiene la bota en el cuello de la población y al que le conviene exhibir su pobreza porque eso les da pie para mantener una mendicidad que al régimen le permite mantenerse en el poder, sin importar el sufrimiento, el hambre, las enfermedades y el enojo del pueblo cubano.

Construir un fideicomiso para ayudar al pueblo de Cuba es un eufemismo, una mentira que intenta tocar la generosidad de los pueblos de América para refaccionar al gobierno y permitirle mantenerse en el poder y así poder mantener la narrativa de que el “maldito capitalismo” es el que los somete y los mata de hambre.

Cualquier ayuda que se envía no es para los cubanos, es para un gobierno que intenta evitar la caída por la enorme frustración social y el enojo de la población que y alcanza a ver como su extrema pobreza no es culpa del capitalismo, sino del comunismo incapaz de generar condiciones de vida digna.

En Cuba, su gobierno, aplica la vieja técnica de Goebbels: repite una mentira mil veces y se convertirá en verdad. Lo perverso es que esto cuesta vidas, bienestar y significa mantener el retraso económico de todo un pueblo.

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