La presidenta Claudia Sheinbaum respondió a la polémica generada con TV Azteca y su propietario, Ricardo Salinas Pliego, luego de que la televisora acusara al gobierno federal de intentar censurar voces críticas. Durante su conferencia matutina, la mandataria negó cualquier acto de censura y aseguró que sus declaraciones forman parte de su derecho de réplica.
Además, retomó el origen de la privatización de Imevisión en 1993 y planteó que la Fiscalía podría revisar el expediente relacionado con la compra de la televisora y la procedencia de los recursos utilizados.
Sheinbaum recuerda origen de TV Azteca
Durante la conferencia, Sheinbaum recordó que TV Azteca surgió tras la privatización de Imevisión durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Según explicó, Ricardo Salinas Pliego habría recibido un préstamo superior a 29 millones de dólares de Raúl Salinas de Gortari para concretar la compra.
La presidenta afirmó que aún existen cuestionamientos sobre el origen de esos recursos y señaló que “si puede investigar la Fiscalía de dónde llegaron los recursos o meterse al expediente, pues vale mucho la pena”.
Ya se arrepintió Sheinbaum de pedirle a la ciudadanía que no vea TV Azteca, ahora rectifica su comentario y señala que “no es censura, sino una opinión”.#LuceroÁlvarez #TvAzteca #RicardoSalinas pic.twitter.com/CkZ8xj6dMG
— Lucero Álvarez News (@_LuceroAlvarez) May 26, 2026
Asimismo, relacionó la actual confrontación con el conflicto fiscal entre el gobierno y Grupo Salinas. Explicó que existen adeudos fiscales correspondientes a 2008, 2009 y 2013, cuya cifra total asciende a 32 mil millones de pesos. Indicó que, tras diversos litigios y amparos, se alcanzó un convenio con el SAT para cubrir la deuda en 18 mensualidades hasta julio de 2027.
La polémica entre Sheinbaum y TV Azteca
La controversia comenzó después de que la presidenta dijera en la mañanera “No vean TV Azteca”, al considerar que la televisora difunde información falsa. Posteriormente, TV Azteca emitió un comunicado en el que calificó las declaraciones como “un intento evidente de censura”.
Ante ello, Sheinbaum rechazó utilizar el aparato del Estado para limitar contenidos o retirar concesiones. “No es una censura, es una opinión”, afirmó, al sostener que su gobierno no busca cerrar espacios de crítica.