La crisis política abierta por la imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra ha elevado la tensión entre el Ejecutivo y sus socios parlamentarios. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado las dudas expresadas por el PNV y el creciente desgaste del bloque de investidura para redoblar la presión sobre Junts y los nacionalistas vascos, a quienes acusa de mantener con vida a “el Gobierno más sucio de la democracia”.
Mientras tanto, los socios de Pedro Sánchez rechazan por ahora una moción de censura, aunque aumentan las señales de incomodidad ante una legislatura marcada por la judicialización y la erosión política. La legislatura se tambalea, pero no acaba de venirse abajo. La investigación judicial ha provocado un terremoto político que ya no se limita al enfrentamiento entre Gobierno y oposición, sino que empieza a afectar de lleno a la estabilidad del bloque parlamentario que sostiene al Ejecutivo de coalición del PSOE y Sumar.
En ese contexto, el líder del PP ha decidido mover ficha. Desde Sevilla, durante un acto centrado inicialmente en vivienda, Feijóo convirtió su comparecencia en una apelación a los socios del Ejecutivo. El dirigente popular evitó comprometerse con una moción de censura instrumental para después convocar elecciones, dada la imposibilidad aritmética de que salga adelante, pero trasladó toda la presión política a Aitor Esteban y a Carles Puigdemont. “Vamos a ver si lo que dicen lo hacen o, por el contrario, lo que dicen es contrario a lo que hacen. De momento lo que sabemos es que lo que están diciendo, que quieren un gobierno limpio, no concuerda con sus actos”, ha dicho.
El líder de la oposición planteó que, si los socios del Gobierno consideran que la situación política es insostenible, deben actuar en consecuencia. Acompañado por el alcalde José Luis Sanz, Feijóo ha pedido a los partidos del bloque de investidura “abran las ventanas al cambio” porque es “sorprendente” e “inédito” que “si quieren un Gobierno limpio estén sosteniendo al Gobierno más corrupto de la historia democrática de nuestro país”. “Si creen ante sus votantes que es mejor evitar un cambio de gobierno, si creen que es mejor apoyar un Gobierno de corrupción y no abrir las ventanas al cambio, tienen muy mal concepto de sus votantes”, ha apostillado.
El PP busca desgastar al Gobierno sin precipitarse
Aunque Vox ha insistido en la necesidad de impulsar una moción de censura, la dirección nacional del PP considera que todavía no existen los números necesarios para convertir esa operación en viable. Génova interpreta que Junts y el PNV no están preparados para respaldar una alternativa que pudiera desembocar en un Gobierno apoyado por la formación de Santiago Abascal.
Por ello, la estrategia popular parece orientarse a un desgaste prolongado del Ejecutivo. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, reconoció incluso que políticamente podría resultar más rentable permitir que Sánchez agote la legislatura mientras continúan apareciendo informaciones judiciales. “Probablemente nos vendría mucho mejor dejar que Sánchez agote la legislatura y que esté completamente rodeado ya rodeado ya de corrupción. Pero lo importante no es que es mejor para el Partido Popular. es que es mejor para España”, ha subrayado la dirigente popular, aunque la formación no iniciará una ronda de contactos por el momento.
Ese cálculo político explica por qué Feijóo evita precipitar movimientos. El PP entiende que la presión debe recaer sobre los aliados parlamentarios del PSOE, especialmente después de que el PNV haya deslizado públicamente que prolongar la legislatura hasta 2027 podría resultar “irresponsable”.
La dirección popular considera que la contradicción de los socios parlamentarios es palmaria. Los partidos de derechas que integran el bloque de investidura cuestionan la situación política, critican la corrupción y expresan dudas sobre la estabilidad institucional, pero continúan sosteniendo al Gobierno si no hacen nada al respecto.
Junts y PNV enfrían cualquier moción de censura
Sin embargo, tanto Junts como el PNV han dejado claro que no contemplan, al menos por ahora, facilitar una operación parlamentaria que derribe al Ejecutivo. La portavoz de los posconvergentes en el Parlament, Mònica Sales, descartó explícitamente apoyar una moción de censura y recordó que la convocatoria electoral depende exclusivamente del presidente del Gobierno. “No está sobre la mesa. La capacidad de convocar elecciones es de Sánchez”, ha remachado la dirigente independentista.
En términos similares se expresó el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Díez Antxustegi, quien quiso poner tierra de por medio en la posibilidad de mantener una posición crítica respecto al Ejecutivo y participar en la confección de una moción de censura para derribarlo. “Una cosa es ser muy crítico con Sánchez, que en este momento Sánchez no cuente con nuestro apoyo, y otra cosa muy diferente es hablar de una moción de censura o de impulsar otras hipótesis. Eso no va a pasar”, matizó en una entrevista con ETB-1.
La posición de ambas formaciones refleja el complejo equilibrio político actual. Aunque existe incomodidad creciente ante la situación judicial y el deterioro de la imagen del Ejecutivo, tampoco desean facilitar una alternativa liderada por el PP y condicionada por Vox. Además, ambos socios todavía podrían explorar líneas de colaboración con La Moncloa que pudieran resultarles interesantes, como el traspaso de más competencias autonómicas, e incluso tienen acuerdos pendientes como la aplicación de la amnistía de Puigdemont o la pérdida del Gobierno de Euskadi en coalición con los socialistas vascos. @mundiario