Con la reforma judicial llegaron no sólo nuevas personas juzgadoras o magistradas, sino también una nueva organización en las instancias judiciales, pero, a diferencia de otros estados, en Chihuahua se buscó innovar con un Tribunal de Disciplina Judicial único, cuyo modelo es objeto de discusión, socialización y ejemplo a nivel nacional, como presumió en entrevista exclusiva con El Diario el magistrado presidente del órgano, Francisco Javier Acosta Molina.
El magistrado precisó que la presidencia del Tribunal de Disciplina tiene tres áreas a su cargo: de investigación de servidores públicos, de evaluación de personas juzgadores, y la contraloría (para fiscalización interna preventiva y registro patrimonial de los servidores públicos), mientras que las otras cuatro personas magistradas llevan procedimientos administrativos disciplinarios, sentencias con posibles sanciones a servidores públicos que no cumplieron con sus deberes.
A diferencia de otros estados, en Chihuahua la contraloría no fue parte del órgano de administración, porque, dijo Acosta Molina, “¿cómo vas a fiscalizar a tu jefe? Ni modo que le vayas a observar. Esa incongruencia la encontramos en la Federación y nosotros optamos por no tener ese modelo, porque la contraloría necesita autonomía, imparcialidad, cero presiones, cero sesgos para poder llevar a cabo las auditorías pertinentes”.
Crítico de la reforma judicial
Acosta Molina aseguró haber sido un crítico de la reforma judicial. Esta le quitó su trabajo a los dos años de una comisión de cinco para la que había sido seleccionado.
“Muchos marchamos en contra, muchos fuimos a las calles, no nos dio abasto eso, no pudimos sostener muchas de las cosas que traía esa reforma, que creo yo que fue muy negativa, pero que a final de cuentas se dio, se impuso por una mayoría en el Congreso federal y dentro del contexto del estado de Chihuahua, pues es también norma constitucional”, comentó. Se tuvo que dar forma entonces a lo que él llama un “Frankenstein jurídico constitucional”.
La puesta en marcha tomó gran parte de estos casi seis meses que han trascurrido desde el 1 de septiembre de 2025 en que tomaron posesión de sus cargos de elección popular. Era un tribunal nuevo, una figura novedosa para la cual hubo que esclarecer normatividad, lineamientos y estructura, anotó.
Ahora, el Tribunal de Disciplina Judicial “ya está chambeando, ya está jalando. Al 100 por ciento ya estamos, ya hay sentencias del Tribunal; ya hay destituciones, sanciones severas, inhabilitaciones, suspensiones”, platicó, aunque no pudo compartir detalles más allá de que se trata primordialmente de asuntos de violencia laboral denunciada por los mismos empleados del Poder Judicial del Estado y que se investiga y castiga conforme a derecho.
Además de estas medidas, se inició con una histórica evaluación a personas juzgadoras que hasta ahora no ha concluido, pero que evalúa en lo estadístico, en lo profesional y hasta en lo psicoemocional.
El Nuevo Poder Judicial, recordó Acosta Molina, es de una mayoría de personas electas que no se habían desarrollado antes como juzgadoras o magistradas. “No es fácil. La función jurisdiccional es muy compleja. El discernimiento que necesitas desde el punto de vista científico y técnico es muy profundo, y no son robots”, y por eso ahora se evalúa también la parte psicoemocional por el impacto que puede tener la carga cualitativa y cuantitativa de labor en jueces y magistrados.
Con estas evaluaciones no existe un afán de castigar el mal desempeño, sino fortalecer áreas de oportunidad.
“Tenemos que creo yo dar el beneficio de la duda porque recordemos una cosa, más allá de lo que pensemos cada quien, estas personas fueron evaluadas por comités. Y esos comités dijeron que tenían el nivel profesional necesario.
“No vamos a hacer una visita ni una ni una evaluación sesgada o con un o con una intención de que salgan mal. Sí, o sea, ¿de qué no sirve?
‘Nos conviene un poder judicial sólido’
“A nadie le sirve tener un poder judicial débil, malo, atacado con jueces mal evaluados. No. A todos nos conviene un poder judicial sólido fuerte, bien hecho. Pues si podemos contribuir a eso, hagámoslo”, puntualizó.
Con respecto a la parte psicoemocional de la evaluación, el magistrado presidente afirmó que fue desarrollada con personal especializado del Instituto de Estudios Psicológicos y Socioeconómicos del Tribunal Superior de Justicia del Estado. “Es muy novedoso y nos lo están pidiendo también de varias partes del país”, destacó.
“El Tribunal de Disciplina Judicial cuenta con personal capacitado para llevar a cabo estas evaluaciones. La evaluación psicoemocional y el cuestionario que del cual deriva fueron elaborados por el Instituto de Psicología del Poder Judicial del Estado. Y por la psicóloga encargada de dar seguimiento a tratamientos de cualquier tipo, obviamente psicológicos relacionados con personal del Poder Judicial, es decir, nos acercamos a los que saben.
“Nosotros les dijimos, ‘queremos un modelo así’, y ellos nos dijeron, ‘para que esto te dé, necesitas mínimo esto’, y compartimos conocimiento y compartimos documentos y creamos el indicador de lo psicomotriz en las personas juzgadoras. Se sustenta, pues, en un diagnóstico que hicieron dentro del poder judicial personas expertos en la materia”, explicó.
Esta es la primera parte de dos de la entrevista con el magistrado presidente del Tribunal de Disciplina Judicial.