Especialistas, empresas y representantes del sector hídrico advierten el reto inmediato en materia hídrica está en acelerar soluciones que ya existen, como el reúso de agua, la captación pluvial y la modernización de infraestructura hidráulica.
Durante la primera edición del México Water Forum 2026, realizada en la Ciudad de México, más de 300 asistentes y 30 especialistas analizaron alternativas de sostenibilidad, eficiencia hídrica, resiliencia climática y financiamiento para proyectos de agua.
Explican que el país necesita invertir con mayor velocidad en tratamiento, reúso, medición, reducción de fugas y nuevas fuentes de abastecimiento, especialmente en regiones donde el estrés hídrico ya presiona a hogares, industrias y gobiernos locales.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, la situación del agua en México requiere mejorar la gestión, modernizar infraestructura y fortalecer la coordinación entre autoridades, usuarios e iniciativa privada.
La Comisión Nacional del Agua también analiza la disponibilidad, calidad, concesiones, saneamiento y presión sobre los recursos hídricos a través del Sistema Nacional de Información del Agua.
Reúso de agua
En el panel “Business for Water: Balancing Opportunity and Accountability”, Juan Pablo Rodríguez, director de rsa, Rotoplas Servicios de Agua, afirmó que el problema es identificar la gravedad del reto hídrico, y ejecutar soluciones viables con mayor velocidad.
“El reto hídrico en México no puede resolverse desde un solo actor. Ni el gobierno, ni la iniciativa privada, ni la sociedad civil por separado tienen la capacidad suficiente para atender una problemática tan compleja”, señaló.
El reúso de agua y la modernización de infraestructura pueden reducir presión sobre fuentes de abastecimiento en México. | Source : EspecialEl reúso de agua permite tratar aguas residuales para aprovecharlas nuevamente en procesos industriales, riego, servicios o usos urbanos no potables, dependiendo de la regulación y calidad requerida.
Este tipo de proyectos ayuda a reducir la presión sobre fuentes de agua potable y acuíferos.
La NOM-001-SEMARNAT-2021, publicada en el Diario Oficial de la Federación, establece límites permisibles de contaminantes en descargas de aguas residuales en cuerpos receptores propiedad de la nación.
Esta regulación elevó las exigencias para quienes descargan agua tratada y volvió más relevante la inversión en saneamiento.
Inversión y financiamiento
Rodríguez explicó que hoy existen tecnología, recursos e interés inversionista para impulsar proyectos de tratamiento, reúso y gestión eficiente del agua, pero persisten obstáculos de continuidad, certidumbre y viabilidad financiera.
“Hoy existen recursos, tecnología e interés inversionista. Lo que muchas veces falta es el puente entre necesidad y bancabilidad”, afirmó durante el foro.
Una de las alternativas presentadas fue el modelo DBOT, que significa Diseño, Construcción, Operación y Transferencia. Bajo este esquema, una empresa puede financiar, construir y operar infraestructura hídrica durante un periodo determinado para después transferirla bajo condiciones pactadas.
De acuerdo con la información presentada en el foro, la compañía ha desarrollado esquemas de este tipo con empresas de sectores como petroquímico, papelero y retail. El objetivo es ampliar la inversión en infraestructura sin depender únicamente de recursos públicos.
Captar y medir
Además del financiamiento, los especialistas señalaron la necesidad de fortalecer proyectos de captación pluvial, eficiencia energética, medición de resultados y rendición de cuentas.
La captación de lluvia puede ayudar a complementar el suministro en viviendas, edificios, industrias y comunidades, aunque su impacto depende de diseño técnico, mantenimiento, calidad del agua captada y capacidad de almacenamiento.
Para las empresas, el reto no termina en instalar una planta o sistema de tratamiento. Rodríguez planteó que los proyectos deben medirse con indicadores claros, como reducción de fugas, volumen de agua reutilizada, eficiencia energética y calidad del agua tratada.
Esta medición es clave para evitar que los proyectos de agua se queden solo en compromisos ambientales. También permite demostrar ahorros, cumplimiento normativo y beneficios reales para comunidades o usuarios.
Caso Puebla
Como ejemplo, en el foro se mencionó la planta de tratamiento Acuapue, en Puebla, desarrollada bajo un esquema de asociación público-privada para cumplir con los requerimientos de la NOM-001-SEMARNAT-2021.
De acuerdo con Rodríguez, la planta se convirtió en la primera del estado en cumplir completamente con esa regulación ambiental mediante tecnologías de saneamiento y tratamiento de agua.
La relevancia del caso está en que muestra cómo una planta de tratamiento puede pasar de ser un gasto operativo a una pieza de cumplimiento ambiental, recuperación de agua y reducción de presión sobre cuerpos receptores.
Lo que puede hacer el usuario
Aunque muchos proyectos dependen de gobiernos, empresas y organismos operadores, los usuarios también pueden adoptar medidas de utilidad diaria.
Entre ellas revisar fugas, instalar dispositivos ahorradores, captar lluvia cuando sea viable, reutilizar agua gris para usos permitidos y reportar desperdicios son acciones que ayudan a reducir presión sobre el sistema.
En edificios, comercios e industrias, la recomendación es avanzar hacia diagnósticos hídricos que permitan saber cuánta agua entra, dónde se pierde, qué volumen puede tratarse y qué usos podrían cubrirse con agua reutilizada.
El mensaje de los especialistas es que México no puede esperar a que la crisis avance para invertir. El país necesita tratar mejor el agua que ya usa, recuperar lluvia cuando sea posible y construir esquemas financieros que vuelvan viables las soluciones antes de que el estrés hídrico limite más actividades económicas y calidad de vida.