La intensidad de la promoción de algunos personajes morenistas es directamente proporcional con su necesidad de fortalecer su posicionamiento, en vísperas de la selección —vía encuestas— de los 17 coordinadores estatales para la defensa de la transformación.
¿Ejemplos? El alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, quien presume una visita a la sede de Naciones Unidas, donde habría expuesto su metodología para convertir al municipio fronterizo en un laboratorio de políticas públicas modernas alineadas con estándares internacionales de desarrollo sostenible.
¿Contraejemplos? Juan de Dios Gámez Mendivil, alcalde de Culiacán y casi seguro coordinador para la transformación en Sinaloa hasta hace un mes. Ahora nadie sabe su paradero, desde que solicitó licencia abruptamente, tras de que las autoridades estadounidenses solicitaran una orden de captura, con fines de extradición en su contra, lo mismo que de nueve mandos superiores, incluido el exgobernador Rubén Rocha Moya.
La dirigencia morenista optaría por un candidato para Baja California y la elección final involucra al ex secretario del gobierno, Alfredo Álvarez. Otro alcaldes capitalinos bien posicionados son: Geraldine Ponce, de Tepic; Alfonso Sánchez Anaya, de Tlaxcala. Y pronto dejarán sus cargos, con el permiso explícito de la presidenta del partido, Ariadna Montiel.
Otros alcaldes de megaurbes, en vísperas de dejar sus cargos son Abelina Hernández, de Acapulco, y Cruz Pérez Cuellar, de Ciudad Juárez, pero no son los punteros en los sondeos internos y su postulación divide apoyos al interior de la cúpula partidista.
Aunque podrían mantenerse en sus cargos otras cuatro semanas, los alcaldes que buscan ser gobernadores acelerarán su éxodo en las próximas 72 horas.
Efectos secundarios
Raspados. En vísperas del segundo aniversario del histórico triunfo de Claudia Sheinbaum, las mediciones demoscópicas sobre el humor social son irrebatibles. La insatisfacción popular con la estrategia para disminuir la inseguridad y castigar la corrupción son evidentes y Morena registró una caída de 10 puntos entre los probables votantes del 2027.
Paradoja. Aunque México produce 13,800 millones de litros de leche anualmente y se mantiene entre los principales productores de leche de ganado bovino a nivel mundial, el consumo nacional de ese producto se mantiene por debajo de los niveles recomendados por FAO (180 litros por persona, pero en el país el promedio es de 147 litros), lo que obligará a los industriales del ramos a impulsar una serie de iniciativas orientadas a fortalecer el consumo, promover la educación nutricional y apuntalar el desarrollo de la cadena productiva.