La ira es un fosforo; la paciencia es elegir no encenderlo. Proverbio popular
Los datos van de un lado a otro y pocos reparamos de los daños o perjuicios de estos, son números en el reacomodo de una economía emergente en México, donde es innegable que PEMEX está como casi todo lo que mantiene con pinzas el gobierno, desde hace décadas y no hace ocho años, pendientes de un hilo, que nos lleva al abismo de las fatalidades.
No hay un solo dato positivo de una empresa paraestatal, dañada de entrada por el sindicalismo rampante, acomodaticios desde Ricardo Aldana Prieto, ex legislador federal 2006-2009, por esos poderes de hacer diputados a la cúpula de las complicidades, sin importar la base trabajadora que muere en altamar, muchas veces sin rescate de los cuerpos.
Es la Sonda de Campeche desde hace muchos años, mudo testigo de los abandonos recurrentes, esos que lastiman e insultan las inteligencias de técnicos, profesionistas del petróleo, donde no existe mantenimiento preventivo o correctivo de las plataformas marinas, que siguen siendo explotadas en demasía, para cumplir con los acuerdos de exportación del crudo mexicano.
Directores también van y vienen otros, poque siempre hay otros que sustituyen el momento complejo, y con ello las visitas de cortesía, porque no hay anuncios de obras, de nuevos campos de exploración, de inversión extranjera en esa necesaria mezcla de recursos, donde lo público continua en esa escala impagable de deuda externa, sin opciones reales.
Aguas someras y ultra profundas son las opciones para alargar la vida útil de una empresa quebrada técnicamente, que no tiene hoy ni ayer, la capacidad de pagarle a sus proveedores, cientos de empresas pequeñas y medianas, que le prestan servicio a verdaderos monopolios de beneficios, y esos recursos no bajan, Ciudad del Carmen en Campeche es un claro ejemplo de ello.
No buscan alternativas de solución, envían el rumor que los pagos de 2024 serán considerados hasta 2033 y la población trabajadora y la dependiente de esta economía ficticia, entra en pánico, busca soluciones, pero también en este rubro, no hay ni exigencia de mesas de diálogo, revisión, o seguimiento al factoraje detenido por una simple causa, no hay dinero para quienes ya trabajaron y dieron resultados.
Los contratos siguen fluyendo a los grandes consorcios, las secciones 42 y 47 del sindicalismo charro de PEMEX está exprimiendo el poco jugo de estos contratos, con afines a sus intereses, cobros por subir a plataformas continúan también, los recambios de esos “liderazgos” sirven para comidas, fiestas, parrandas y juegos de lotería para endulzar el paladar de paleros de otros estados del país, menos de Campeche.
Hasta entre ellos se demandan porque la “caja chica” como les llaman a las cuotas sindicales, sirven en las muertes no deseadas como en el caso de la tragedia del “Usumacinta” en la Sonda de Campeche, a kilómetros de la afectada Isla de Carmen; para descuentos de miles y miles de pesos, para complacer los gustos de Luis Gerardo Pérez Sánchez, con un desfalco importante jamás aclarado ni investigado en la sección 42.
De la sección 47, la simulación sin cargo porque así se tapan todo; entre José Antonio Toledo González, secretario general en el papel para la mano alzada y seguir depredando los dineros del sindicato y Víctor Matías Hernández Colunga, colgado de este último para en el próximo periodo electoral, volver a estar por tercera ocasión, cachando los dineros de quienes, si trabajan, con los altos riesgos que ello implica en altamar, para darse los lujos inocultables ante el pueblo de Carmen.
ENTRE LÍNEAS
Llama la atención el llamado para manifestarse este domingo en las plazas públicas del país, siempre defenderemos la soberanía de México, orgullosos de nuestros orígenes; pero nunca vamos a solapar la duda, en la queja de quienes han sido parte de ese lastimoso y acumulativo número de víctimas de la violencia, lo mismo en Guanajuato que en Sinaloa.