La tensa situación que se vive entre los Estados Unidos y México ha ido escalando, aumentando las tensiones y entorpeciendo las relaciones multifacéticas mantenidas entre ambos durante muchísimo tiempo. El tema que, primordialmente, provoca los enfrentamientos, es el narcotráfico y el crimen organizado, al que se le denomina narcoterrorismo. Para Donald Trump, la solución es que sus fuerzas armadas ingresen a México, y enfrenten bélicamente a estos grupos, para eliminarlos de la faz de la tierra. Por su parte, la presidenta Sheinbaum, se opone vigorosamente a esta propuesta, alegando cuestiones de soberanía, y el mandato constitucional que prohíbe el ingreso de ejércitos extranjeros en suelo nacional. Trump declara que México está siendo gobernado por los narcoterroristas mientras que Sheinbaum lo niega, argumentando y denunciando que en los Estados Unidos se hace muy poco para combatir el tráfico de armamento, al narcotráfico y a los carteles, que operan con tranquilidad en su país.
Las posiciones de ambos dirigentes son intransigentes, y no dan indicios de que las vayan a cambiar. Sin embargo, dada la cercanía geográfica, los fuertes lazos sociales y familiares que los unen, y la mezcla constante de todo tipo de interexternos, industriales, comerciales y culturales, los afianzan como dos países que deberían estrechar en lugar de distender sus coincidencias. A ninguno de los dos les conviene iniciar un conflicto bélico, por lo que deben buscarse soluciones alternativas para zanjar este enredo.
Ante las críticas de Donald Trump sobre las actividades del crimen organizado y su presencia en la dinámica en el país en general, es importante tomar una postura realista. La presencia y actividades del narco es real y sus acciones tienen un impacto indiscutible. Con la libertad de acción que el expresidente Andrés Manuel López Obrador les otorgó, la capacidad de acción y la influencia en la dinámica social, es fuerte y definitiva. Los gobiernos locales tienen muy poca, si no es que ninguna posibilidad de enfrentarlos. Su influencia en la sociedad y la enorme capacidad económica que sustentan los convierte en invencibles. Nadie que conozca o tenga como vecino a un miembro del narcotráfico será capaz de denunciarlo. El resultado sería fatal para la persona y su familia. En ese mismo sentido están las acciones de los tres niveles de gobierno, solos no pueden hacer nada porque, inclusive entre ellos hay desconfianza. Además, cada día que pasa, el poder, la capacidad de acción y de desplazamiento del crimen organizado crece.
Con la situación de riesgo fatal que tenemos en cada una de las ciudades, pueblos y localidades de todo el país, donde la delincuencia y la violencia se han hecho presentes, la opción que tiene la presidenta Claudia Sheinbaum sería, llegar a unos acuerdos con Trump para que, por escrito y basados en ambas constituciones, se defina en cuáles términos México aceptaría la participación de las fuerzas estadounidenses en suelo mexicano. Solos, los organismos militares y los encargados de la seguridad ciudadana no pueden hacer nada. No tienen la capacidad, ni el entrenamiento, ni la cantidad de efectivos para defender a los ciudadanos, si se inicia una revuelta delincuencial en varios estados y ciudades del país. Vale.
*- El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.