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El Economista 30 May, 2026 11:00

Cuidar también es precariedad: personas cuidadoras en México evitan bancos y pagos digitales, alerta la UNAM

Para Adrián Escamilla Trejo, colaborador del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad de la UNAM, las mujeres son quienes principalmente sostienen la economía durante el cuidado de terceros a través de trabajos informales, sin estar dentro del sistema financiero.

Lo anterior lo dio a conocer durante su participación en el Seminario Permanente de Justicia Fiscal Desde la Informalidad y la Desigualdad, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Valor del tiempo

En los últimos 20 años, las mujeres han dedicado cuatro horas y 49 minutos al día de su tiempo al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres sólo dos horas y siete minutos, esto, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

“No es algo trivial porque al acumularlo a lo largo de un año representa aproximadamente 900 horas adicionales de labor invisible que aportan sin contratación económica, en lo que suele llamarse la doble o triple jornada”, mencionó el investigador.

Por su parte, Gabriela Ríos Granados investigadora del IIJ, añadió que el valor económico del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado es equivalente del 22 al 24% del Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones del INEGI, lo que significa que es un aporte más grande que del sector manufacturero en México.

Situación actual

Escamilla Trejo, doctor en Economía por la UNAM, resaltó que la actividad de cuidados se haga principalmente por mujeres resulta en el funcionamiento del modelo de acumulación que sostiene a la sociedad, y no a la invisibilización.

En la conferencia “La dimensión estructural del trabajo de cuidados remunerado y no remunerado en México”, agregó que los cuidados son pagados cuando se aplican hacia terceras personas; sin embargo, no escapan de la informalidad.

El 90% de quienes lo realizan no cuentan con prestaciones de ley y son propensos a un despido, lo que resulta en preferir hacer cobros en efectivo, no emitir recibos fiscales, estar sin una cuenta bancaria y permanecer fuera del sistema financiero.

Orden laboral

El Estado, las empresas y las organizaciones civiles son quienes deberían de proveer del cuidado hacia sus ciudadanos, incluyendo los de capacidades especiales; los hogares tienen la mayor carga de trabajo, la cual es hecha por mujeres de forma gratuita o mal pagada. 

Sin los incentivos adecuados se mantiene la informalidad como una reacción ante la exclusión, además de que las diferencias condicionales de los patrones son un impedimento para que exijan sus derechos.

El también coordinador de la Encuesta Nacional de Culturas, Políticas y Democracia en México 2026 resaltó que en el país hay más confianza social en los pagos en efectivo, porque son una respuesta que cubre las necesidades de quienes son reconocidos y para poner orden es necesario reconstruir las condiciones laborales.

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