HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 30 May, 2026 17:17

Moncloa siembra vientos; España recogerá tempestades

Quizá no pronunció esa frase, tal vez solo se la hayan atribuido sus exégetas, pero hace ya un largo período de tiempo que retumba en mi cabeza lo que dicen que dijo JFK cuando alguien se interesó por su opinión sobre la inteligencia de un gobernante: Un hombre inteligente es aquel que sabe ser lo suficientemente inteligente como para rodearse de gente más inteligente que él. Después se empeñó en ir a Dallas, zona hostil, circular por sus calles en un Lincoln descapotable y arriesgarse a que, unas balas furtivas, obedientes a los dedos no identificados que apretaron los gatillos, hiciesen añicos ese cerebro capaz de rodearse de hombres y mujeres más inteligentes que él.

Yo tenía tan solo 13 años cuando me di de bruces con la historia grabada en blanco y negro; cuando el furgón fúnebre pasó ante Jacqueline de luto riguroso; cuando el mocoso John John improvisó un solemne saludo militar inaugurando una orfandad que encogió el corazón de una gran parte de la humanidad; cuando la llama eterna en el cementerio de Arlington nos pareció que ponía un punto y final y, sin embargo, resulto ser un punto y seguido en la biografía de los seres humanos que nunca mueren, solo se desvanecen.

Faltaban todavía doce años para que Franco desapareciese de nuestras vidas y medio siglo para que Zapatero iniciase el proceso de exhumarlo del exilio eterno, con la sanísima intención (fuera de toda duda), de recordarnos que cualquier tiempo pasado había sido peor. Faltaban un par de legislaturas más para que Pedro Sánchez resucitase a las almas pedidas de las dos Españas de Machado especializadas en helarnos el corazón.

Faltaba Adolfo Suárez, esa especie de Kennedy (made in Spain) que quedará grabado en la historia en dos aeropuertos con pistas de aterrizaje: aquel donde volvió a tomar tierra la democracia y este otro de Barajas que lleva su nombre, donde toman tierra turistas con pasaportes en regla, Delcys declaradas personas non gratas y españolitos y españolitas a las que, si Machado pudiese alzar su voz y manejar su pluma de nuevo, volvería a desearles el mismo destino que a sus antecesores, fuesen creyentes o no creyentes: ¡os guarde Dios!

Bueno, muy bien ¿pero a qué viene esto en plena marabunta de tribunales, Muros, lawfares , UCOS y presuntos o presuntas?, ¿A dónde nos quiere llevar usted, Sr. Méndez, entre conspiraciones, mujeres del césar, hermanísimos, escenas Berlanguianas de un ¡todos a la cárcel!, abogados de diablos, condenas de telediario, francotiradores mediáticos o un Bunker, en modo El Hundimiento que, cualquier año de estos, acabará nominado al Óscar como mejor película internacional…?

Quizá es que me ha invadido la nostalgia de un tiempo pasado que parecía mejor; que se añora la épica de la política de JFKs, balanceándose en su mecedora de La Casa Blanca, mientras soñaba con alcanzar la luna; o la figura de Suárez, ASG, que también se rodeó de hombres más inteligentes que él y fue víctima de otro magnicidio incruento. Ahora, Pedro Sánchez, que ha elegido el camino de rodearse de colaboradores y colaboradoras con menos luces que las suyas, lo que no va a dejar es ni rastro de socialdemocracia. Y ni siquiera se le podrá aplicar la frase autocrática atribuida a Luís XV o al general De Gaulle: Après moi, le déluge (después de mí, el diluvio), desde luego. Entre otras cosas, porque el diluvio ya está anegando España mientras él sigue. ¡dale que dale!, sembrando vientos de esos que, inevitablemente, auguran tempestades. @mundiario

Contenido Patrocinado