Pedro Sánchez quiso que el Consejo de Ministros extraordinario que debía formalizar este lunes la disolución de las Cortes y la convocatoria de las elecciones generales del 29 de noviembre no fuese una reunión de trámite. “¡Salimos a ganar y vamos a ganar!”, proclamó el presidente. Según varios ministros, la arenga fue mucho más entusiasta que la declaración institucional que había realizado horas antes desde las escalinatas de La Moncloa y acabó convirtiendo la reunión del Ejecutivo en el primer acto de movilización interna del PSOE y sus socios ante el 29-N.
Sánchez había anunciado previamente que España volverá a las urnas el 29 de noviembre, nueve meses antes de que terminase la legislatura, después de que el Congreso rechazara el viernes los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno. El presidente justificó el adelanto por la pérdida del respaldo del bloque de investidura capaz de sacar adelante medidas de emergencia y reclamó una “mayoría progresista mucho más amplia” para continuar gobernando.
La reunión extraordinaria entró de lleno en ambiente electoral. Tras la intervención inicial de Sánchez, varios ministros socialistas tomaron la palabra para trasladar un mensaje de confianza en una remontada electoral que, según los sondeos privados, parte de un escenario complicado para el bloque progresista.
Óscar Puente, ministros de Transportes, fue uno de los miembros del Ejecutivo que, según las fuentes consultadas por los medios, se mostró más convencido de la oportunidad que abre la convocatoria. También Diana Morant, titular de Ciencia, intervino con un discurso de marcado contenido político. Los ministros de Sumar participaron igualmente en el intercambio, aunque con un tono menos mitinero.
El contraste llamó la atención dentro del propio Gobierno. Sánchez había optado por un registro mucho más contenido en su comparecencia pública, sin preguntas, pero pocas horas después se presentó ante sus ministros con el tono característico de sus actos electorales. El objetivo, según el relato de varios miembros del Ejecutivo, era combatir uno de los principales problemas que afronta la izquierda: la percepción de que la victoria es difícil.
Ese factor psicológico será uno de los ejes de la campaña. En el entorno socialista reconocen la ventaja demoscópica que presentan PP y Vox, pero consideran que la campaña puede modificar las posiciones de partida. El precedente de julio de 2023 forma parte de ese razonamiento, entonces los sondeos apuntaban a un Gobierno de derechas y Sánchez consiguió conservar La Moncloa mediante acuerdos con los partidos de la izquierda estatal, nacionalistas y regionalistas, como la ley de amnistía que beneficia a los dirigentes independentistas por el procés.
#España 🇪🇸 - encuesta 40dB (5 oct): "el tirón de Vox 🥦 mantiene a la derecha en el 50%" 💧 PP: 31,6% 🌹 PSOE: 27,4% 🥦 Vox: 18,4% 🌷 Sumar: 5,6% 🪻 Podemos: 2,7% 🐿️ SALF: 2,0% 🎯 PollCheck: 8,0 📅 Campo (septiembre 2026) 👇 https://t.co/506HP7jTcC https://t.co/vODwyvvRRZ
— electomanía (@electo_mania) October 5, 2026
Qué dicen ahora las encuestas
El punto de partida, sin embargo, es diferente al de hace tres años. El promedio elaborado por DatosRTVE a partir de 146 encuestas de 22 empresas demoscópicas sitúa al PP en 137 escaños y el 32,5 % de los votos, mientras que Vox alcanzaría 65 diputados y el 18,7 %. La suma de ambas formaciones superaría la barrera psicológica de los 200 escaños, por encima de la mayoría absoluta de 176.
El PSOE aparece como segunda fuerza, con alrededor de 104 diputados y el 26,3 %, según ese promedio. Sumar, reconvertido en el Frente Amplia, se quedaría en torno a los 10 escaños y el 6,3 %, aunque el espacio a la izquierda del PSOE todavía se encuentra en proceso de reorganización y no ha cerrado su candidatura para las generales.
La fragmentación de ese espacio constituye una de las principales incógnitas del 29-N. El Frente Amplio, que reúne a Izquierda Unida (IU), Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar (MS), todavía no ha designado candidato. Podemos, con la exministra de Igualdad Irene Montero proclamada como cabeza de lista, ha planteado unas primarias abiertas para el 14 y 15 de octubre, mientras que la actual titular de Sanidad, Mónica García, emerge como una de las opciones de consenso que se manejan para liderar una candidatura unitaria.
La aritmética electoral resulta especialmente relevante porque el descalabro de la izquierda alternativa no se traduce automáticamente en una transferencia de votos hacia el PSOE, aunque la papeleta socialista pueda beneficiarse parcialmente de sus votantes. Parte de ese electorado podría quedar fuera del reparto de escaños dependiendo de cómo se presenten las candidaturas y de la distribución provincial del voto.
El escenario explica por qué la reorganización del espacio situado a la izquierda del PSOE se ha convertido en una cuestión estratégica para los socialistas. En 2023, la suma electoral de las fuerzas progresistas permitió que Sánchez dispusiera de los apoyos necesarios para ser investido a pesar de que el PP fue el partido más votado, después de que Alberto Núñez Feijóo se quedara corto para alcanzar la mayoría absoluta. Ahora, la división entre Sumar y Podemos podría pasar factura a los socialistas.
La campaña ya entra en televisión
El calendario electoral también ha comenzado a tomar forma en televisión. RTVE, Atresmedia y Mediaset han planteado ya distintos formatos de debate entre Sánchez y Feijóo. La Corporación pública propone un cara a cara para el 17 de noviembre, un debate con los portavoces de los ocho grupos parlamentarios en la Cámara Baja el 23 y un debate a cuatro el 26.
Atresmedia plantea el cara a cara Sánchez-Feijóo para el 23 de noviembre y un debate a cuatro para el 18, mientras Mediaset también ha ofrecido un enfrentamiento directo entre los líderes del PSOE y el PP. En 2023, el cara a cara entre Sánchez y Feijóo organizado por Antena 3 y La Sexta fue el único debate directo entre ambos candidatos y reunió a casi seis millones de espectadores.
La vivienda como primer eje de campaña
Sánchez intentará colocar la vivienda en el centro de la disputa electoral. La crisis habitacional ha generado una movilización social que el Gobierno considera más favorable para sus posiciones que otros asuntos que durante la legislatura han beneficiado a la oposición, como la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta, el accidente ferroviario de Adamuz y los casos de corrupción que trufan al Ejecutivo como la trama Koldo, el proceso al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por la aerolínea Plus Ultra y la investigación contra Leire Díez en torno a las presuntas cloacas de Ferraz.
La derrota parlamentaria de los decretos de vivienda fue precisamente el detonante de la convocatoria. El Ejecutivo pretende aprobar este martes nuevos textos, similares aunque no idénticos a los rechazados el viernes, para llevarlos posteriormente a la Diputación Permanente. El objetivo es mantener activa la agenda social incluso después de la disolución de las Cortes.
El Gobierno trata así de convertir el 29-N en una elección sobre dos modelos, con la vivienda, los servicios públicos y las políticas sociales como algunos de sus principales argumentos en una campaña que, desde Ferraz, perfilan con tintes de confrontación total de modelos.
La derecha, por su parte, llega a la convocatoria con un escenario demoscópico favorable. Los sondeos privados coinciden en situar al PP por delante del PSOE y reflejan un crecimiento de Vox. La incógnita no es únicamente quién gana las elecciones, sino cómo quedará distribuida la representación entre ambas fuerzas y qué papel tendrá la ultraderecha en la formación del próximo Gobierno. @mundiario