Uno de los temas relacionados al mercado laboral y calidad de vida de Ciudad Juárez, -que es además un problema-, es que ni siquiera sabemos cuántos de nuestros jóvenes más preparados se marchan cada año, pero es un hecho.
Sabemos que se van porque vemos a nuestros hijos, sobrinos, compañeros de universidad y amigos instalarse en las mayores ciudades de México o Estados Unidos. Lo que no sabemos es cuántos son.
Basta echarse un clavado a Linked In u otras redes profesionales para darse cuenta de que hay egresados juarenses en Monterrey, Guadalajara, Ciudad de México, Arizona, Texas, Florida e inclusive en Hawaii, por mencionar algunas.
Ciudad Juárez ha demostrado durante décadas una extraordinaria capacidad para atraer fábricas, inversión y empleo. Sin embargo, enfrenta un desafío menos visible pero quizás más importante para su futuro: la salida constante de jóvenes preparados que deciden construir su vida profesional en otras ciudades o incluso en otros países.
Cada año nuestras universidades gradúan ingenieros, programadores, diseñadores, médicos, investigadores y emprendedores. Muchos de ellos crecieron aquí, estudiaron aquí y soñaron aquí.
La pregunta no es por qué los jóvenes quieren irse. La pregunta es por qué una ciudad que ha logrado convertirse en una potencia manufacturera todavía batalla para convencer a sus propios talentos de quedarse.
Hay que recalcar que, para muchos jóvenes, no es solo una cuestión de salario, hoy también buscan: calidad de vida, movilidad urbana, oferta cultural, seguridad, espacios públicos, oportunidades de innovación, y ecosistemas tecnológicos.
Todo lo anterior, es completamente legítimo. Así que, como ciudad, sería importante desarrollar políticas públicas enfocadas en el talento joven y sus necesidades, y la manera en que deben atenderse.
Si bien la industria maquiladora es un incentivo, no lo es todo, ni lo único que buscan los recién egresados.
El problema de la experiencia
Para la mayoría de los egresados que no han trabajado en su campo, hay un problema muy comentado: la experiencia que se pide en puestos junior.
En foros de profesionistas juarenses aparecen constantemente quejas sobre vacantes que exigen años de experiencia para salarios modestos o que ofrecen pocas oportunidades de desarrollo profesional.
No necesariamente es toda la realidad, pero sí es una percepción ampliamente extendida. Por ello es un tema importante que puede ser atendido con las políticas correctas.
Esta fuga silenciosa es importante, porque cuando se van las personas que tomó años formar, también se van: emprendedores, investigadores, médicos, ingenieros, futuros líderes.
Con ellos también se va, una parte de los líderes que debieran ir construyendo los siguientes capítulos de la ciudad.
Muy importante destacar, que la ciudad también necesita de espacios culturales y de consumo, con espíritu propio, donde hombres y mujeres jóvenes, puedan disfrutar sus ratos de ocio. Por ejemplo, terrazas, restaurantes al aire libre, un enfoque ecológico de sustentabilidad y calidad del aire.
No es lo mismo ir a una plaza comercial desarrollada para consumo general, en espacio cerrado y alto tráfico, a un lugar donde se pueda caminar a gusto hasta para las fotos del “facebook”, con árboles, plantas y hasta flores porque no.
Además de contar con centros de investigación y desarrollo, vinculación real universidad-industria, incubadoras de empresas tecnológicas, fondos para emprendedores jóvenes y más espacios culturales y recreativos.
Esfuerzo de retención
Ciudad Juárez ha invertido durante años en formar capital humano, pero ha hecho mucho menos para retenerlo. Existen programas e iniciativas aisladas, pero no una estrategia integral que coloque la permanencia del talento joven como una prioridad para el desarrollo de la ciudad.
La consecuencia es que muchos jóvenes altamente capacitados terminan encontrando fuera de Juárez las oportunidades profesionales y personales que aquí no logran identificar. Retener talento no debería ser una preocupación secundaria; debería ser una política pública fundamental para el futuro económico y social de la ciudad.
Cada joven egresado es un activo estratégico para la ciudad. Su talento, preparación y capacidad de generar valor lo convierten en un elemento clave para el desarrollo económico y social de Ciudad Juárez.
Retener ese capital humano debería ser tan importante como atraer inversiones, pues son precisamente las personas preparadas quienes impulsan la innovación, el emprendimiento y la creación de riqueza.
La sociedad en su conjunto invirtió mucho en ellos y son el reflejo del esfuerzo de sus padres, tutores, contribuyentes, maestros, instituciones educativas, gobiernos y ellos mismos.