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Mundiario 31 May, 2026 13:26

Abelardo de la Espriella: el penalista que acorrala al uribismo y pugna por transformar la derecha

Colombia atraviesa una de las elecciones presidenciales más atípicas de las últimas décadas. Mientras la izquierda busca consolidar el espacio político abierto durante el mandato de Gustavo Petro, la derecha enfrenta la irrupción de Abelardo de la Espriella como candidato competitivo ha alterado los equilibrios tradicionales del conservadurismo colombiano y amenaza con desplazar al uribismo de una posición hegemónica que durante más de 20 años pareció inamovible.

El abogado penalista, conocido durante décadas por llevar las defensas de casos de alto perfil mediático como políticos acusados de corrupción o imputados vinculados al oscuro mundo del narcotráfico, ha conseguido transformar una notoriedad construida en los estrados judiciales en una plataforma política capaz de disputar el liderazgo de la oposición conservadora. Su crecimiento no solo responde a su discurso de mano dura frente a la inseguridad o a sus propuestas de reducción del Estado, sino también a una estrategia de opinión pública cuidadosamente diseñada para presentarse como una alternativa rupturista tanto al oficialismo como a los partidos tradicionales de derechas.

A sus 47 años, De la Espriella llega a la contienda electoral sin haber ocupado cargos de elección popular ni responsabilidades de gobierno de ningún tipo, bajo el movimiento Defensores de la Patria. Sin embargo, su nombre lleva más de dos décadas presente en el debate público colombiano. Nacido en Bogotá y criado en Montería, en el departamento costeño de Córdoba, construyó una carrera jurídica marcada por la defensa de personajes controvertidos, dirigentes políticos, empresarios y figuras vinculadas a algunos de los casos más escandalosos de la historia democrática del país.

Su trayectoria profesional estuvo acompañada siempre por una exposición pública intensa. A diferencia de otros abogados penalistas que desarrollan su trabajo lejos de los focos, De la Espriella convirtió la comunicación en una herramienta central de su actividad profesional. Entrevistas, debates televisivos, columnas de opinión y apariciones recurrentes en medios fueron configurando una imagen pública basada en la confrontación, la oratoria y la defensa agresiva de sus posiciones. Pese a ello, De la Espriella y el puntero en las encuestas, el izquierdista Iván Cepeda, trataron de evadir en la medida de lo posible participar en los debates electorales televisados durante las últimas semanas de la campaña.

Esa capacidad para ocupar espacios mediáticos constituye hoy uno de los pilares de su proyecto político, que ha tenido un espectacular desempeño en redes sociales. Según los sondeos, el candidato ultra estaría luchando por entrar en la segunda vuelta contra la senadora del uribista Centro Democrático, Paloma Valencia, con quien había imperado una suerte de pacto de no agresión hasta que las campañas de ambos se enzarzaron en un duro rifirrafe en los últimos días. Hasta ese momento, los caminos de estos dos sectores no se habían cruzado, en esencia, porque De la Espriella decidió no participar en las primarias del centroderecha del que emergió Valencia como vencedora absoluta.

El Tigre fractura la derecha colombiana

La campaña de De la Espriella rompe con muchos de los códigos tradicionales de la política colombiana. El candidato ha construido una narrativa populista basada en su figura personal, utilizando efectos visuales, pirotecnia, espectáculos tecnológicos, bailes de animales antropomorfos con inteligencia artificial, un amplio despliegue de activistas en redes sociales y una iconografía centrada en la figura del tigre, animal con el que se identifica públicamente. Al acudir a votar hoy en Barranquilla, en el departamento del Atlántico, el letrado proclamó a los periodistas que vencería a “la tiranía y ‘los de siempre’”, en alusión a la izquierda del Pacto Histórico de Cepeda y al establishment político de la derecha bajo la figura del expresidente Álvaro Uribe.

Su estrategia busca proyectar liderazgo, fortaleza y capacidad de confrontación. Bajo lemas como "Firme por la Patria" y apelando a los denominados “los de nunca”, pretende conectar con sectores que consideran que las élites políticas tradicionales han fracasado en la gestión de los principales problemas nacionales.

El mensaje populista de De la Espriella se ha ufanado del nacionalismo, conservadurismo social, referencias religiosas y promesas de endurecimiento de las políticas de seguridad, en una fórmula que ha bebido incluso de la sombra del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y una estrategia de campaña que lo ha posicionado como el interlocutor colombiano legitimado en la red de ultraderecha afín al presidente de EE UU, Donald Trump.

Inicialmente, diversos sectores intentaron construir una candidatura unitaria de oposición. Sin embargo, las diferencias estratégicas y personales terminaron provocando una competencia abierta entre varias figuras. Mientras el uribismo apostó por candidaturas propias, De la Espriella decidió desarrollar un proyecto independiente respaldado por sectores ultraconservadores, iglesias evangélicas y aval del partido Salvación Nacional, su principal base en el Congreso.

El transcurso de la campaña comenzó a suponer un problema mayúsculo para el Centro Democrático. Una parte significativa del electorado más conservador parecía sentirse atraída por un discurso aún más duro y beligerante que el representado históricamente por el uribismo. La consolidación de esa tendencia explica por qué algunos analistas consideran posible un escenario que hasta hace poco parecía improbable, que el uribismo quede fuera de la segunda vuelta presidencial por lucir más moderado, por ende, más propicio para recibir los votos del centro político que votan a los exalcaldes Sergio Fajardo y Claudia López, también presentes en la boleta electoral.

Seguridad, Estado y valores: los ejes de “Firmes por la Patria”

El programa político de De la Espriella se articula sobre tres grandes pilares. El primero es la seguridad. El candidato plantea una política de combate frontal contra las organizaciones criminales y la corrupción, inspirándose en modelos punitivos como el aplicado por el presidente salvadoreño, y ha prometido crear 10 réplicas del inexpugnable Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en la selva colombiana, y el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad.

El segundo eje es la reducción del tamaño del Estado. En este terreno, ha mostrado afinidad con planteamientos similares a los impulsados por el presidente de Argentina, Javier Milei, defendiendo una disminución del gasto público y una reestructuración de la administración estatal. Sin embargo, sus coqueteos con la imposición de aranceles para ciertas exportaciones, en especial las tecnológicas, esparcen un aroma proteccionista que ha levantado ampollas en los círculos económicos y empresariales de Colombia.

El tercer componente corresponde a la agenda cultural y social. De la Espriella mantiene posiciones ultraconservadoras respecto al aborto, la familia y las políticas relacionadas con la diversidad sexual, aspectos que le han permitido conectar con sectores religiosos y movimientos evangélicos que buscan una influir en las políticas del Estado. Esta postura del candidato no ha pasado de manera desapercibida, toda vez que hasta hace unos años el propio De la Espriella se consideraba radicalmente ateo, pero precisamente por eso ha basado parte de su campaña en hablar sobre su conversión al cristianismo.

El fulgurante ascenso de De la Espriella en las encuestas no está exento de polémica.  A lo largo de su carrera profesional ha representado a clientes vinculados a casos de gran repercusión pública, incluidos políticos investigados, empresarios cuestionados y figuras relacionadas con organizaciones criminales. A pesar de propugnar un discurso anti-establisment, recibe el apoyo de clanes familiares que se reparten el poder en varias regiones como la Costa Caribe. También ha protagonizado enfrentamientos con periodistas y medios de comunicación, además de presentar acciones judiciales por presuntas injurias y calumnias contra diversos comunicadores. @mundiario

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