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AM 21 Mar, 2026 17:38

Arturo Sánchez Hernández: el contador que modernizó León

Arturo Sánchez Hernández y su hijo Arturo Sánchez Castellanos Historia 140

Esta es la historia 140 de 450 que te contaremos sobre León

A principios de la década de 1960, León figuraba entre las ciudades con mayor desarrollo industrial del país. El comercio se expandía y nuevas empresas se consolidaban.

En muchas de ellas, sin embargo, la administración seguía siendo básica: cuentas en libretas, cálculos a mano y decisiones fiscales tomadas sin considerar normas legales.

En ese entorno llegó a la ciudad, en 1962, el joven contador público Arturo Sánchez Hernández, enviado por la Secretaría de Hacienda. Su trabajo marcó un cambio en la forma en que empresarios y profesionistas entendían la contabilidad y el pago de impuestos.

“Los empresarios llevaban sus cuentas en libretas y decidían cuánto pagar de impuestos… sólo decían la cantidad”, recuerda Arturo Sánchez, hoy a sus 90 años de edad.

Su llegada coincidió con una etapa clave para la economía local, en la que el crecimiento de las empresas exigía también una administración más rigurosa y nuevas formas de organización contable.

El trabajo de Sánchez Hernández contribuyó a profesionalizar la contabilidad empresarial.

Formación y llegada a León

Estudió Contaduría Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México. Nació en San Miguel de Allende y desde los cinco años vivió en la Ciudad de México con motivo del trabajo de su padre.

Antes de definir su camino, cursó un año de medicina. Mientras estudiaba, trabajó en despachos e ingresó al departamento de Auditoría Fiscal del Impuesto sobre la Renta de la Secretaría de Hacienda.

En esos mismos años, otro profesionista comenzaba a abrir camino desde el ejercicio privado: Juan Valencia Lara. Entre ambos y otros contadores que empezaban a establecerse en León se fue formando una generación que contribuyó a consolidar la contaduría pública como una actividad profesional en la ciudad.

La Universidad de Guanajuato impartía la carrera desde 1948, pero en Celaya. En León, la formación profesional comenzó en 1960 con la apertura de la Escuela Profesional de Contabilidad y Administración (EPCA).

La decisión de Arturo de establecerse definitivamente en la ciudad coincidió con el nacimiento de esta institución. Muy pronto se integró como maestro de las tres primeras generaciones de contadores, participando en la formación de los primeros egresados.

Al concluir la comisión de Hacienda en esta ciudad, Salvador Gama Carpio, de Calzado Gama, le pidió organizar la administración de su empresa en un plazo de tres meses.

Relación profesional

Así comenzó, en 1963, una relación profesional que inicialmente sería temporal.

Durante ese período, Arturo reorganizó procesos administrativos y comenzó a integrarse a la vida profesional de León. Al concluir el trabajo ya impartía clases en la EPCA, años después en la Universidad del Bajío –hoy Universidad La Salle– y empezaba a sumar clientes.

En 1966 abrió su despacho en el Condominio Madero y se casó con Lourdes Castellanos.

Poco después se cambió al edificio de las Cámaras Empresariales en López Mateos.

A lo largo de décadas atendió a empresas de distintos ramos de la industria y el comercio local. Entre sus clientes estuvieron Siete Leguas, Coqueta, Empacadora León, Grupo Galo, Leche León, Distribuidora Muñoz Orozco, Peletería Cinco de Mayo, Industrias Gómez, Julián de Oregón y Fanacal, entre otros.

Participó en la administración de desarrollos como La Florida y Julián de Obregón –habitacional e industrial, respectivamente–, de Alfonso Sánchez López e Ignacio Gómez Hernández.

La interrelación con el sector productivo lo llevó a ocupar la presidencia de Coparmex –Centro Patronal de León–.

Su despacho también se convirtió en espacio de formación para jóvenes contadores. Varios de sus alumnos de la EPCA y de la UBAC se integraron al equipo.

Fundación del Colegio de Contadores Públicos

El crecimiento económico de León durante los años siguientes generó nuevas necesidades para la profesión contable. Los primeros profesionistas de la EPCA y varios contadores que habían llegado a la ciudad comenzaron a plantear la conveniencia de organizarse.

De esa inquietud surgió la creación del Colegio de Contadores Públicos de León en 1969. El grupo impulsor estuvo integrado por Arturo Sánchez Hernández, Juan Valencia Lara, Carlos Miguel Obregón Díaz Infante y Salvador Velázquez Regalado.

También participaron como fundadores Jorge Villaseñor Lozano, Antonio Aguirre Martínez, Francisco Gómez Guerra, Jesús Martínez Murillo, José Luis Fernández del Valle, Luis Alberto Ramírez Godoy, Enrique Aranda Rodríguez, Guillermo Ponce de León, Rafael Gómez Maldonado, Héctor Ramírez Hernández, Fernando Velasco Gutiérrez y Manuel Villalobos García.

La creación del Colegio permitió fortalecer la capacitación profesional y consolidar la presencia de la contaduría pública en la vida económica de León.

Tesorero y Secretario

La trayectoria profesional de Arturo Sánchez lo llevó a participar en la vida pública.

Cuando trabajó en la Secretaría de Hacienda en la Ciudad de México, era común que los empleados se afiliaran al PRI. Ya instalado en León, su trabajo con empresarios del sector calzado lo vinculó con distintos actores de la vida económica local.

En 1976, tras la anulación de la elección municipal en León, el gobierno estatal designó una Junta de Administración Civil presidida por el licenciado Roberto Plasencia Saldaña, empresario de Calzado Flexi.

A finales de ese año, Arturo Sánchez se encontraba en Mexicali junto con su esposa, cuando recibió una llamada telefónica.

Era Enrique Machaen de parte de Roberto Plasencia, invitándome a la Tesorería Municipal”.

Aceptó la responsabilidad y asumió la tarea de ordenar las finanzas municipales en un momento complejo.

“Recuerdo que había muchos proveedores que tenían meses esperando que les pagaran… me comprometí a pagarles a los dos meses y cumplimos”.

Regularización de ingresos

También viene a su memoria el trabajo para regularizar ingresos y adeudos con el municipio, y cobró todo.

“Ubicamos a deudores y les pedimos firmar convenios para que pagaran… y pagaron”.

Una de las satisfacciones que conserva de esa etapa es el manejo transparente de los recursos públicos.

“Nadie nos gritó jamás que hubiéramos hecho mal uso del dinero público”.

Años después, su experiencia administrativa volvió a ser requerida. En 1984, el gobernador interino Agustín Téllez Cruces lo nombró Secretario de Planeación y Finanzas del estado.

Terminado el encargo público, Arturo regresó de tiempo completo a su despacho, que actualmente está a cargo de su hijo Arturo Sánchez Castellanos quien con orgullo conmemora 61 años con la firma internacional Russell Bedford.

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