El incendio forestal Seven Cabins, que arde en el condado de Lincoln, Nuevo México, en la zona de Ruidoso, superó las 29 mil acres (11,736 hectáreas) afectadas durante el fin de semana, mientras las autoridades informaron que el fuego alcanzó un 51 por ciento de contención.
De acuerdo con la actualización más reciente emitida el domingo 31 de mayo, el incendio había consumido más de 29,000 acres en la zona silvestre de las montañas Capitan. El siniestro ha sido catalogado como de origen humano y está relacionado con el accidente de una avioneta ocurrido a principios de mes, en el que murieron cuatro personas. Sin embargo, las autoridades no han confirmado oficialmente si el accidente aéreo fue la causa directa del incendio.
Más de 830 bomberos continuaban trabajando en la zona para combatir las llamas.
Las autoridades indicaron que las condiciones meteorológicas variables mantenían como prioridad operativa evitar que el incendio se extendiera más allá de su perímetro actual.
Durante el sábado, los cielos despejados, las altas temperaturas y la baja humedad favorecieron una mayor actividad dentro del área incendiada. Los vientos descendentes registrados durante la noche empujaron el fuego hacia zonas más bajas, provocando un crecimiento aproximado de 200 acres (81 hectáreas).
Asimismo, se esperaba que el domingo el incendio registrara un incremento adicional debido a temperaturas aún más elevadas y niveles de humedad más bajos. Los equipos de manejo del fuego estimaban que entre 200 y 1,000 acres adicionales (entre 81 y 405 hectáreas) podrían sumarse al área afectada antes del cierre de la jornada.
Las cuadrillas continuaban asegurando los bordes del incendio y trabajando para evitar que puntos calientes amenazaran las líneas de contención. Otros equipos permanecían patrullando el perímetro para detectar posibles puntos débiles y atender cualquier situación inesperada.
Además de las labores de combate directo, continuaban los trabajos de reparación de caminos, cercas y otras estructuras naturales y construidas por el hombre afectadas durante las operaciones. Las autoridades informaron que ya había comenzado la dispersión de semillas en líneas abiertas por maquinaria pesada, helipuertos y otras áreas alteradas por las labores de extinción con el objetivo de acelerar la recuperación del terreno.
Equipos especializados también utilizaban trituradoras y maquinaria para convertir árboles y vegetación caída en mantillo y astillas, materiales menos propensos a propagar llamas y que se integran más rápidamente al suelo.
Por otra parte, grupos de protección de estructuras continuaban ayudando a propietarios de viviendas y edificios ubicados al sur del área del incendio a reforzar sus propiedades ante una posible amenaza del fuego.
Los pronósticos indicaban que el domingo sería más cálido y seco que el sábado, con vientos moderados y niveles de humedad relativa que podrían descender hasta un 8 por ciento. Sin embargo, se esperaba un aumento gradual de las probabilidades de lluvia a partir del lunes, con tormentas eléctricas vespertinas previstas durante varios días.
Los meteorólogos pronosticaban la actividad tormentosa más intensa para la noche del martes. Aunque las tormentas aportarían humedad beneficiosa para las labores de combate, también existía el riesgo de nuevos incendios provocados por rayos. Las cuadrillas permanecían preparadas para responder a cualquier nuevo foco de incendio.
Las autoridades señalaron que el aumento de la actividad del fuego durante el sábado también provocó una mayor presencia de humo dentro del perímetro. Se anticipaba que las condiciones secas continuarían generando humo durante los próximos días, aunque los impactos permanecerían principalmente en las inmediaciones del incendio.
Permanece vigente el cierre de áreas forestales en la región de las montañas Capitan, incluyendo sectores al este y sur de la carretera estatal 246 hasta los límites del Servicio Forestal y hacia el sur hasta la Ruta Forestal 57. El campamento Baca también permanece cerrado.
Asimismo, continúan vigentes las restricciones de incendios de Nivel 1.
Las autoridades mantienen además una restricción temporal de vuelo sobre el área afectada para garantizar la seguridad de las aeronaves que participan en las operaciones de combate. Recordaron que si un dron ingresa al espacio aéreo restringido, todas las aeronaves contra incendios deben suspender operaciones de inmediato por razones de seguridad.