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Vanguardia 02 Jun, 2026 05:00

Mitín de la 4T, carísima politiquería barata

Noche de bodas. Con emotivo acento el enamorado novio le dijo a su desposada: “Isilita: voy a hacerte un regalo muy especial. Guardé mi cuerpo para ti. He sido honesto, puro y casto. Ese regalo es el de mi virginidad”. “Gracias, mi amor –respondió ella–. Al regreso de la luna de miel yo te compraré una corbata”... Doña Moneta, nueva rica, comentó: “Un amigo de mi marido es muégano”. Ante el desconcierto de los otros añadió: “Tiene dos esposas”. La corrigió su esposo: “Bígamo, mujer, bígamo”... Indicó ella: “Lo haremos con la luz apagada. Soy una mujer decente”. Respondió él: “Muy bien. Entonces déjame cerrar la puerta del coche”... Lord Feebledick llegó a su finca rural después de la cacería de la zorra. Venía mortificado, pues su perro rastreador, en vez de ir tras la zorra, fue tras una perra corriente de la aldea vecina ante las risas y burletas de los demás jinetes. Al entrar en la alcoba, milord vio a su mujer, lady Loosebloomers, en ilícito consorcio de libídine con el pelirrojo mancebo Wellh Ung, encargado de la cría de faisanes. “Bloody be! –prorrumpió milord hecho una furia–. ¿Qué es esto?”. “Ay, Feebledick –respondió lady Loosebloomers, impaciente–. Yo aquí tan ocupada y tú haciendo preguntas idiotas”... Doña Gastalia compró a crédito un vestido de 30 mil pesos. “¡Santo Cielo! –exclamó su marido, consternado–. ¿Cómo voy a pagar ese dinero?”. “Yo qué sé –replicó la señora–. Soy tu esposa, no tu asesora financiera”... Una corista pasó a mejor vida. Sus compañeras decidieron por mayoría de votos enviar una corona fúnebre a la capilla ardiente. Una de ellas recordó que muchas veces el listón de la corona se voltea, de modo que no se mira la inscripción que lleva. Le ordenó al encargado de la florería: “Ponga en el listón: ‘Descansa en paz’, por los dos lados”. Llegó la corona, y todos vieron lo que decía el listón: “Descansa en paz por los dos lados”... La farsa organizada este domingo en el Monumento a la Revolución por el otro yo de López Obrador, la presidenta Sheinbaum, fue, a más de otra lamentable muestra del subdesarrollo de México, una evidencia de la desesperación de la ocupante del segundo piso de la 4T ante acontecimientos que la están rebasando y que siente que no podrá controlar. De ahí sus gritos sobre la soberanía, monótona canturria desgastada ya; de ahí su demagógico clamor sobre el injerencista gobierno americano, que quiere atentar contra nuestra dignidad, sin ver que está perdida ya en el estercolero en que el obradorismo ha convertido la vida nacional. Aquél que se deja engañar merece reproche, pero más reprochable es quien se engaña a sí mismo. Acarreos como el que sirvió a Sheinbaum para celebrar el segundo aniversario de ocupar la Presidencia en nombre y representación de AMLO son vergonzosas manifestaciones de carísima politiquería barata. Exhiben además a un pueblo ineducado e indigente que, a causa de su pobreza y su ignorancia, se deja convertir en masa cuyos integrantes, sin darse cuenta, abdican de su calidad de personas y de su propia voluntad para servir de telón de fondo a la charlatanería de quienes tienen en sus manos el poder. Cada día que pasa el régimen se hunde más en sus carencias, en su incapacidad. Ahora bien: no sé por qué las menciones de la presidenta Sheinbaum trajeron a mi memoria un breve poema de Pita Amor, que a su belleza física añadía una profunda sensibilidad poética. Después de mis comentarios, cada quien puede dar a estos versos la interpretación que quiera. Dicen así: “En el fondo de un pozo, / refugio de lo negro y de lo inmundo, / un estéril sollozo / pasea vagabundo. / Adentro de ese pozo está mi mundo”... FIN.

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