
Lo que comenzó como un proceso de separación entre una pareja terminó convirtiéndose en un caso que podría transformar la forma en que la justicia mexicana aborda la relación entre las personas y sus mascotas. En el municipio de Centro, Tabasco, un juez de lo Familiar emitió una resolución inédita al ordenar el pago de una pensión alimenticia para un perro llamado Lucas.
El protagonista de esta historia es un Husky siberiano de tres años que, tras el divorcio de sus propietarios, quedó bajo el cuidado de Estela. Sin embargo, la mujer consideró que los gastos asociados a la alimentación, salud y bienestar del animal no debían recaer únicamente sobre ella.