Los gobiernos de México y Canadá han propuesto formalmente al gobierno de Estados Unidos que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se extienda por otros 16 años, como está establecido en el propio texto.
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020, tras una compleja y prolongada negociación que se realizó durante la administración de Enrique Peña, pero que incluyó al final a la representación de López Obrador, que ganó la elección de julio de 2018.
La vigencia establecida para el Tratado fue de 16 años, de modo que concluye en junio del año 2036.
Sin embargo, a petición expresa del presidente Trump, se estableció un proceso de revisiones.
De hecho, la propuesta original del mandatario norteamericano era que cada cinco años el Tratado expirara y solo que las partes se pusieran de acuerdo habría de renovarse.
Como esta condición generaría una situación de completa incertidumbre, los negociadores de los tres países convencieron al presidente Trump de establecer una revisión del documento a los seis años de vigencia, los cuales se cumplen el próximo 1 de julio.
La intención era realizar una revisión técnica para que la modificación del documento no requiriera ratificación de los Congresos de los tres países, sino simplemente un conjunto de ajustes en el contenido del texto original.
Diversos negociadores de México y Canadá, además, han señalado que el periodo de los seis años se hizo considerando la posibilidad de que, para la fecha de la realización de esta revisión, ya fuera otro gobierno el que estuviera al frente de la Casa Blanca.
Había dos caminos, se pensó entonces que Trump perdiera las elecciones del año 2020 o que las ganara y se reeligiera.
Aun en ese segundo caso, su segundo mandato terminaría en enero del 2025, por lo que la revisión del T-MEC ya tendría lugar bajo otro gobierno.
Solamente había un precedente histórico y mucho tiempo atrás. Grover Cleveland fue presidente de Estados Unidos para el periodo 1885 a 1889. Intentó reelegirse y perdió. Pero se postuló de nuevo para la elección de 1892 y ganó, ocupando nuevamente la presidencia.
La probabilidad de que eso ocurriera era casi inexistente… pero pasó.
Aún no hay respuesta oficial por parte del gobierno norteamericano, pero se puede anticipar que no será positiva a la solicitud de México y Canadá.
El poder de negociación del gobierno de Estados Unidos está basado, entre otras cosas, en la generación de un margen de incertidumbre.
Si admite de entrada la extensión del T-MEC al año 2042, pierde ese margen.
Sin embargo, al margen de ello, tanto México como Canadá estaban obligados a pedir formalmente la extensión.
Sería una gran sorpresa para todos que el gobierno de Trump aceptara las demandas que, por ahora por separado, han señalado México y Canadá.
Y hasta ahora la posición de ambos, pero más claramente de México, ha sido explicar que no está en disposición de firmar un T-MEC que no sea positivo para el país, pues implicaría poner por escrito y con duración de muchos años más, reglas que no convengan a México.
Así que, hasta ahora, pareciera que el escenario que se perfila como más probable es que se quede vigente el texto actual, que dura hasta el 2036 y que, a través de las revisiones anuales que el documento establece, se intente llegar a un acuerdo aceptable antes de extenderlo hasta el año 2042.
Pro, entonces, ¿Estados Unidos no puede dejar el T-MEC como en diversas ocasiones alardeó Trump? Sí, puede hacerlo, si notifica con una antelación de seis meses su determinación de salir.
Pero, una cosa es la posibilidad jurídica y otra diferente la posibilidad económica.
La densidad de las interrelaciones que se han constituido entre los tres países, especialmente, aunque no exclusivamente, en la industria manufacturera, hace virtualmente inconcebible por simple autointerés de los propios Estados Unidos, dejar el T-MEC.
La apuesta de México y Canadá es que las propias condiciones económicas y políticas, eventualmente permitan, por ejemplo, eliminar los aranceles derivados de la sección 232, que afectan seriamente a industrias como la automotriz, acero, aluminio y cobre.
Esta estrategia va a requerir inteligencia, paciencia, y que regrese la cabeza fría al más alto nivel. Eso es un activo que ojalá no se pierda.