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El Financiero 03 Jun, 2026 05:35

Mundial 2026: las predicciones econométricas

Escribió Daniel Cohn-Bendit: “Lectura, cine, futbol y rock and roll… Tantas tentaciones contra el oscurantismo de la política”. Así que valga un respiro e iniciemos el “modo” Mundial.

El grupo financiero Goldman Sachs publicó su estudio World Cup 2026: Predictions, Probabilities, and Paths to Victory, en el que estima que la selección española tiene más de una cuarta parte de posibilidades (26 por ciento) de hacerse con el trofeo en la final que se jugará en Nueva York el 19 de julio.

En cambio, al equipo tricolor le asigna una probabilidad sobre 125 (0.8 por ciento) de salir campeón. Pero ¿es fiable en esto la firma inversora, en qué supuestos se basa?

Desde hace años, así como las casas de apuestas, distintas calificadoras y agencias financieras presentan estimaciones sobre cuáles serán los resultados de los mundiales de futbol, que se basan en modelos de probabilidad más o menos complejos y, con frecuencia, usando algunos supuestos de Perogrullo o muy heroicos —ciertamente subjetivos— para hacer sus cálculos. Veamos el modelo de Goldman.

La base de datos de la firma es amplísima: partidos internacionales jugados por selecciones desde 1978, donde se recogen cerca de 20 mil encuentros. A partir de ahí, se toman los goles que cada equipo ha marcado.

Con esa información es posible, a través de una distribución estadística de Poisson, realizar un cálculo de la probabilidad de hacer un gol al adversario. Así, partido a partido, se estiman los resultados. Pero eso no es todo.

Al modelo se le incorporan otras variables explicativas o independientes, las cuales gravitan sobre la variable endógena o dependiente: el resultado.

Se incluye también el “talento goleador” de los delanteros por equipo, tomando en cuenta su desempeño en los distintos torneos internacionales y de liga, lo que gravitará sobre la capacidad de anotar por selección.

Además, se contempla “el momento”, es decir, los goles marcados en los últimos 10 partidos por el equipo i, así como los goles recibidos por el equipo j en los cinco más recientes juegos disputados.

Otra variable es la “mentalidad”, que ajusta las predicciones a partir de elementos como: a) los campeones del mundo no suelen repetir —así que Argentina recibe una penalización— y los debutantes llegan a dar sorpresas, por lo que ven mejoradas sus estimaciones; b) es más difícil marcarles gol a los equipos europeos; c) las selecciones con gran tradición futbolera hacen buenos mundiales, con la excepción de Inglaterra, que lleva 60 años sin ganar un Mundial.

Goldman incluye, asimismo, una variable vinculada a la “geografía”, que considera el peso de jugar como local, la altura sobre el nivel del mar donde sea el partido —lo que incide en las previsiones de los encuentros en Ciudad de México, por ejemplo— o la temperatura media respecto al clima imperante en esta época del año en el país de origen de cada selección.

Con esas variables, el modelo de regresión de Goldman simula la fase de grupos —este es un Mundial con 48 selecciones participantes por primera vez, distribuidas en 12 grupos de los cuales se clasificarán los primeros dos, así como los ocho mejores terceros lugares—, lo que arroja 495 emparejamientos posibles distintos para los dieciseisavos de final.

La secuencia se va aplicando, entonces, para los 104 partidos que se jugarán en el Mundial, y la probabilidad de marcar más goles que el rival es lo que resulta definitivo para avanzar.

¿Cómo le va a México? Según el modelo, ganará sus tres primeros partidos, cosa que nunca ha ocurrido (2-0 sobre Sudáfrica; 2-1 a Corea del Sur y 2-1 a la República Checa).

Luego se impondrá a Escocia, lo que le permitirá llegar al quinto partido. Pero caería ante Inglaterra en octavos. No está mal, la verdad.

El campeón España se estará coronando tras ganar sus tres partidos iniciales, marcando ocho goles y manteniendo invicta su portería en esa fase. Luego pasaría por encima de Colombia, derrotaría a Turquía y, en semifinales, a Francia. En la final, batiría a la selección capitaneada por Lionel Messi.

Pero el modelo de Goldman lejos está de ser infalible: no acertó en su previsión de ganador en los mundiales de 2014, 2018 y 2022, pues en los tres casos estimó a Brasil como campeón.

Así que es posible que ejercicios como el de Goldman sirvan, más que como guías para rellenar quinielas deportivas, como buenos ejemplos de la manera en que las calificadoras y firmas de inversión construyen sus escenarios… y yerran.

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