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El Financiero 04 Jun, 2026 04:45

El AICM del ‘ya merito’

Goteras, retrasos interminables en el equipaje y hasta olor a drenaje. El aeropuerto centenario de la Ciudad de México se ha convertido en una deteriorada puerta de entrada a un país que está a punto de albergar la Copa del Mundo.

Desde las salas de abordar hasta las bandas de equipaje, unos 3 mil trabajadores se apresuran para renovar las instalaciones antes de que más de un millón de aficionados del mundo lleguen a la capital mexicana para el torneo que arranca este 11 de junio.

Ubicado a cientos de kilómetros de la costa del Pacífico, el Aeropuerto Internacional Benito Juárez es administrado, de manera inusual, por la Marina desde 2023. Y, al igual que la propia Ciudad de México, la estructura del aeropuerto se hunde a un ritmo de 10 centímetros al año.

La remodelación, estimada en 581 millones de dólares, es la primera gran intervención del aeropuerto –nombrado en honor al primer Presidente indígena de México– desde su construcción en 1928. Los ingenieros se enfrentan a la ausencia de planos útiles para descifrar un rompecabezas de 70 tipos distintos de piso, así como una caótica red de tuberías, techos y cableado incompatibles entre sí a lo largo de las instalaciones.

Como si fueran arqueólogos, trabajadores de la construcción retiraron recientemente paneles de yeso en la Terminal 1 y descubrieron el letrero del aeropuerto de los años 80. Nadie sabía que seguía ahí.

Para los viajeros, las condiciones incluso han empeorado desde que comenzaron los trabajos permanentes en abril del año pasado. Los pasajeros deben abrirse paso entre pasillos laberínticos rodeados de montículos de tierra y costales de cemento. En algunos momentos, los baños se han quedado sin agua corriente.

Obras de remodelación y reparación al interior del aeropuerto

Alrededor de 200 mil personas transitan diariamente por el aeropuerto y el torneo, que inicia en unos días, traerá al menos un millón más visitantes durante casi cuatro semanas. Para la Marina, el reto consiste en remodelar las instalaciones sin detener la operación.

“Estas remodelaciones inicialmente eran un asunto estético”, dijo en entrevista el director del aeropuerto, el almirante Juan José Padilla. “Pero cuando quieres cambiar el piso y destapas y ves que el drenaje ya está colapsado, pues tienes que cambiar el curso”.

Además de reparar puertas de abordaje, baños, estacionamientos, iluminación, techos, bandas de equipaje y plafones, la administración mejora el manejo del equipaje y reorganiza las operaciones aéreas por hora. Benito Juárez movilizó alrededor de 44 millones de pasajeros el año pasado, frente a los 50.3 millones registrados en 2019.

El hub cancelado

No se suponía que la historia terminara así. Hace más de una década, México planeaba construir un nuevo hub aeroportuario que habría más que duplicado la capacidad del actual aeropuerto. El magnate Carlos Slim, a través de Grupo Carso, se asoció con Empresas ICA y otras compañías para desarrollar una terminal futurista de 4 mil millones de dólares y una de las dos pistas proyectadas, con un costo estimado entonces de unos 400 millones de dólares. Cuando la construcción arrancó en 2014, el gobierno dejó de invertir en mantenimiento del Benito Juárez porque estaba previsto que cerrara pocos años después. Sin embargo, en 2018, con miles de millones ya invertidos y un tercio de la obra concluida, el entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador canceló abruptamente el proyecto. Argumentó que México no necesitaba un aeropuerto tan lujoso y aseguró que la asignación de contratos había sido corrupta.

Maquinaria que interviene en la remodelación.

Ninguna investigación logró sostener esas acusaciones. Más tarde, López Obrador y Slim llegaron a un acuerdo y colaboraron en un proyecto ferroviario. En 2023, el exmandatario transfirió el control del aeropuerto a la Marina, al considerar que operaría con mayor eficiencia que la administración civil previa.

Una de las múltiples consecuencias de esa decisión fue que el Benito Juárez perdió los recursos que tradicionalmente utilizaba para mantenimiento. Tras la cancelación del nuevo aeropuerto, la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) que pagan todos los pasajeros fue redirigida a un fideicomiso destinado a cubrir la deuda emitida para financiar el proyecto fallido. Ese esquema permanecerá hasta 2047, cuando venza la última emisión de bonos.

Las autoridades aeroportuarias aseguran que gran parte de los costos de la remodelación rumbo al Mundial se cubrieron con ingresos generados por la propia operación.

Cuestionado sobre si habría sido mejor mantener el plan de construir un nuevo aeropuerto, Padilla respondió que “No se trata de dar una opinión personal”, y añadió que esa determinación “debería venir de un grupo multidisciplinario, no de mí”.

Mientras tanto, al menos cada dos semanas, alguna escena caótica del aeropuerto se vuelve viral en redes sociales.

A finales de abril, videos mostraron aguas negras escurriendo por un pasillo. El aeropuerto aseguró que no eran residuales, sino agua sucia acumulada en el techo. Esa misma semana, parte de un plafón colapsó sobre un transeúnte y le provocó lesiones menores.

Muchos mexicanos están furiosos

“No es como que se enteraron del Mundial hace un año”, dijo Ariadna Martínez, pasajera que esperaba un vuelo a Monterrey. “Estamos tan mal acostumbrados a que todo sea de la peor calidad en México que nos quieren hacer pensar que es una gran renovación, pero se siente todo apurado”.

Otros consideran que la Marina no debería operar un aeropuerto civil.

Cerca de 200 mil personas circulan diario por el AICM.

“La Marina no entiende lo que es la aviación civil y cuáles deben ser los servicios que el pasajero requiere”, afirmó María Larriva, excontroladora aérea en la Ciudad de México e investigadora de accidentes aéreos. “Los marinos son marinos, no arquitectos ni ingenieros”.

Padilla aseguró que recibe con apertura las críticas. “Nos hacen mejores y nos obligan a replantear lo que estamos haciendo mal”, dijo.

Añadió que solo alrededor del 3.5 por ciento del personal administrativo pertenece a la Marina. El resto ya trabajaba en el aeropuerto o provenía del proyecto cancelado.

“No venimos a militarizar el aeropuerto”, aseguró Padilla. “Venimos a sumarnos a los civiles”.

El almirante reconoció que las culturas militar y civil son distintas y, en ocasiones, chocan entre sí. Recordó la primera vez que el aeropuerto se inundó bajo su administración. Ocurrió en fin de semana y, al llegar, le sorprendió no encontrar a nadie ayudando.

“Establecimos turnos de ocho horas, pero para cubrir las 24 horas que funciona el aeropuerto”, explicó.

Una instalación alusiva al Mundial en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México.

El silbatazo inicial se acerca

Padilla esperaba que alrededor del 80 por ciento de las renovaciones estuvieran concluidas para el 28 de mayo. El 20 por ciento restante quedaría listo después del torneo y, según el funcionario, corresponderá principalmente a trabajos que los pasajeros no notarían.

Además del partido inaugural que México enfrentará ante Sudáfrica, la capital albergará otros cuatro partidos. En total, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo estima que llegarán 1.1 millones de turistas a la ciudad por motivo del torneo.

El aeropuerto ya opera al límite. En 2023 fue declarado saturado y las operaciones por hora se redujeron de 61 a 43. Para atender la llegada extra de turistas y selecciones, recientemente se elevó el límite a 46 operaciones por hora.

Incluso, tres equipos que contrataron vuelos chárter hacia la Ciudad de México tuvieron que modificar sus planes luego de que sus solicitudes iniciales de horario fueran rechazadas por falta de espacio, explicó Héctor Fabián Cortés, subdirector de operaciones del aeropuerto.

Cuando la Marina asumió la administración, detectó un promedio de 600 vuelos irregulares al mes. Esto significaba que las aerolíneas operaban fuera de los horarios autorizados, incrementando el caos operativo.

Ahora existe un Centro Coordinador de Mando que supervisa las operaciones en tiempo real y en el que participan representantes de las principales aerolíneas. También se implementó un nuevo sistema de gestión aeroportuaria y una plataforma digital para automatizar la asignación de slots.

“Estamos trabajando 24 horas al día, todos los días, y me parece que se ha hecho un trabajo bastante decente con muchas ganas de tener un aeropuerto decente”, afirmó Padilla.

No todos los pasajeros, sin embargo, están en contra. Aunque coincide en que las obras parecen apresuradas, el viajero Emilio Fernández considera que es mejor realizar este tipo de remodelaciones que no hacer nada. Y lo mismo opina sobre el embellecimiento acelerado que vive la Ciudad de México rumbo al torneo.

“El Mundial va a ir y venir y al final a nadie le importa”, dijo mientras esperaba un vuelo hacia la ciudad de Dallas, en Estados Unidos. “Pero vamos a tener un mejor aeropuerto y mejores calles. No todo está tan mal”.

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