El futbol se juega con un balón “que debe ser esférico, fabricado con materiales adecuados y con una circunferencia comprendida entre 68 y 70 centímetros”, dicen las reglas
El balón oficial del Mundial 2026, Trionda, combina tecnología a partir de cuatro paneles geométricos y trazos ondulados que aluden a la unión de los tres países organizadores de la edición 23 del torneo, Estados Unidos, Canadá y México. Cada panel incorpora los colores que representan a los organizadores, azul, rojo y verde, que se enlazan formando un triángulo alusivo a la inédita unión de tres países como sedes.
Además, figuras emblemáticas de estos tres países organizadores, como las estrellas, la hoja de arce y el águila, dan identidad a este elemento imprescindible del futbol, que desde 1930 presenta en cada edición del Mundial un modelo diferente.
Trionda viene a suceder a Al Rihla
Al Rihla también de la empresa Adidas, que según sus fabricantes se inspiró en la cultura, la arquitectura, las emblemáticas embarcaciones y la bandera de Catar.
Aquel modelo del Mundial 2022 ofrecía “grados óptimos de precisión y fiabilidad en el campo”, explicó entonces la FIFA, diseñado con 20 paneles con texturas Speedshell (cuero de poliuretano texturizado) para que el balón fuera más rápido en el aire.
Junto a Al Rihla, que se usó en los primeros 60 partidos, también se estrenó Al Hilm (“el sueño”), otro modelo de balón que se utilizó para los cuatro últimos partidos del Mundial, las dos semifinales, el choque por el tercer puesto y la gran final.
Con un diseño gráfico diferente, Al Hilm disponía de la tecnología vinculada a la detección del fuera de juego, combinando la inteligencia artificial con los datos que proporcionaba la unidad de medición inercial (IMU, por sus siglas en inglés) situada en el centro del balón. Al vincularse al sistema semiautomatizado para la detección del fuera de juego, permitía comprobar el momento exacto en el que se juega el balón en situaciones ajustadas de posición antirreglamentaria.
Según Adidas, el diseño estaba estudiado para respetar el medio ambiente. Su fondo dorado y los sutiles motivos triangulares se inspiraban en los desiertos que rodean la ciudad de Doha, el color del trofeo de la Copa Mundial de la FIFA y el estampado de la bandera de Catar.
El Telstar mexicano
Precisamente, la marca alemana Adidas ha sido la encargada de fabricar los balones del Mundial desde la edición de 1970, en México. En aquella ocasión se estrenó el emblemático Telstar, que tenía 32 paneles (12 pentágonos negros y 20 hexágonos blancos), y se convirtió en símbolo de los balones de futbol del mundo.
Tras este emblemático balón, las sucesivas ediciones fueron presentado otros balones que han hecho historia, como el Tango en Argentina 1978, con un novedoso diseño que cautivó al público y se reprodujo en el siguiente Mundial, en España 1982, con el nombre de Tango España.
El diseño de aquel Tango, que debe su nombre al famoso baile argentino, estaba basado en "tríadas" impresas en 20 de sus paneles, lo que creaba la ilusión óptica de que el balón estaba formado por 12 círculos perfectos.
Balones que marcaron época
Otro de los balones que marcó época fue el Azteca del Mundial de 1986, en México, el primero 100 por ciento sintético de la historia. Estaba decorado con motivos inspirados en la arquitectura y los murales de la civilización azteca.
El Etrusco Unico de Italia 1990; el Questra de Estados Unidos 1994 y el Tricolore de Francia 1998 siguieron esta línea. Ya en el siglo XXI, la evolución de los balones ha sido un no parar. Fevernova, estrenado en Japón y Corea del Sur 2002, cambió el diseño presentando una estética futurista con colores dorados y rojos inspirados en la cultura asiática y una estructura de capas sintéticas altamente refinadas.
Ocho años después, en Sudáfrica 2010, apareció Jabulani, que en zulú significa “celebrar”, uno de los balones que ha dejado más polémica en la historia de los Mundiales, elogiado por algunos jugadores, principalmente los delanteros, y rechazado por la mayoría de los porteros, quienes lo calificaban como pelota de playa.
El Brazuca, en Brasil 2014, y Telstar 18, en Rusia 2018, fueron corrigiendo los defectos de Jabulani, también con el sello de Adidas. Antes de que la multinacional alemana se convirtiera en el proveedor oficial de los balones de los Mundiales, en 1970, el balón también tuvo su protagonismo, fabricados, en la mayoría de los casos, por proveedores locales del país anfitrión. Eran de cuero, se cosían a mano y eran propensos a deformarse y volverse pesadísimos si llovía.
Desde su primera edición, en Uruguay 1930, el balón ha sido protagonista, una edición que contó con dos modelos, el T-model y el Tiento, utilizados en la final entre uruguayos y argentinos y que, al no ponerse de acuerdo los capitanes, el árbitro John Langenus decidió que se utilizara uno en cada tiempo.
Casi cien años después, es el turno de Trionda, un elemento indiscutible e imprescindible en cada edición de los Mundiales…