Alberto Núñez Feijóo llevaba buena parte del fin de semana preparando el discurso que pronunciaría en cuanto Pedro Sánchez confirmase el adelanto electoral. La convocatoria del 29-N no ha cogido por sorpresa al PP. En Génova se habían preparado para el momento y, cuando el presidente anunció que los españoles volverán a las urnas, el líder de la oposición resumió con dos palabras el estado de ánimo de su partido: “¡por fin!”.
El líder popular afronta las elecciones como la batalla decisiva de su segunda etapa al frente del PP y con la convicción expresada públicamente de que esta vez puede llegar a La Moncloa. Su mensaje de arranque gira alrededor de la idea en que, después de una legislatura marcada por la fragmentación parlamentaria, serán finalmente las urnas las que decidan quién debe gobernar. “Por fin España dirá lo que piensa, por fin volverá a hablar la mayoría, por fin decidirán los españoles. No unos pocos, no uno solo, todos los españoles”, afirmó Feijóo en una comparecencia en Génova tras conocer la convocatoria.
La escenografía estaba preparada. Una gran lona con el lema “Por fin” apareció en la fachada de Génova 13, mientras el atril de Feijóo incorporaba otra de las consignas que el PP pretende convertir en eje de la campaña: “El cambio está más cerca”. La dirección popular llevaba días trabajando sobre la hipótesis de un adelanto y, tras la derrota del Gobierno en los decretos de vivienda, la convocatoria pasó a ser una posibilidad cada vez más concreta.
Feijóo quiere presentar el 29-N como una disputa que desborda la alternancia entre partidos. En su primer discurso tras la convocatoria sostuvo que está en juego un cambio de etapa y planteó la elección en términos de contraste con Sánchez. “Esto va de que España le gane a Sánchez y a lo que representa, de que la Nación y la democracia venzan a quien más daño le ha causado. Esa es la elección”, afirmó.
“Lo que está en juego en las próximas elecciones ya no es la mera alternancia, es la necesidad imperiosa de abordar una reconstrucción nacional”, subrayó el líder de la oposición, para advertir de que si llega a La Moncloa se enfrentará a problemas propios de un sistema en regresión democrática. “Los retos de la siguiente legislatura”, ha insistido, “solo son comparables con los que España tuvo que afrontar hace cincuenta años”, en alusión a la dictadura franquista.
Si ocho años no han sido suficientes, ¿para qué piden cuatro años más? El daño ha sido descomunal, pero no ha sido irreversible. #Elecciones #Porfin https://t.co/sQO6EOOECW
— Partido Popular (@ppopular) October 5, 2026
La sombra del 23-J
El recuerdo de julio de 2023 condiciona inevitablemente la estrategia popular. Entonces, Feijóo ganó las elecciones con 137 diputados, pero no consiguió reunir los apoyos necesarios para formar Gobierno. Sánchez terminó siendo investido gracias a un acuerdo con varias formaciones nacionalistas e independentistas. Por eso, pese al discurso de confianza que domina Génova, Feijóo ha pedido a los suyos que no den la batalla por ganada. La campaña durará varias semanas y la movilización será determinante para todos los partidos.
El PP quiere además convertir la cita en un referéndum sobre la continuidad de Sánchez. “Decadencia o cambio. Mentira o cambio. Incompetencia o cambio. División o cambio. Corrupción o cambio”, proclamó Feijóo.
El presidente del PP también elevó el tono al vincular el adelanto con las investigaciones judiciales que afectan al entorno del Gobierno y al PSOE. A juicio de Feijóo, Sánchez habría convocado las elecciones por temor a que avance el calendario judicial. “Estoy plenamente seguro de que responde al miedo”, sostuvo, en referencia a los casos de corrupción que, según el líder popular, todavía deben conocerse.
La vivienda será precisamente uno de los terrenos centrales de la campaña. Feijóo sostiene que el Gobierno socialista no puede presentarse como solución al problema después de ocho años en el poder y ha defendido como alternativa un fuerte incremento de la construcción residencial. En el Congreso de la Empresa Familiar, ya convertido en uno de sus primeros escenarios de precampaña, resumió su posición asegurando que “la vivienda ha sido el gran fracaso de este Gobierno y tiene que ser el éxito del siguiente”.
En paralelo, Feijóo ha comenzado a perfilar algunas de sus propuestas económicas. Ante los empresarios, ha asegurado que un Gobierno del PP no subirá los impuestos y ha planteado la deflactación del IRPF, aunque posteriormente precisó que también habrá que reducir la presión fiscal. En materia laboral, cuestionó el elevado número de bajas médicas y defendió incentivos para las empresas que consigan reducirlas. “¿Cómo es posible que la mayoría de las bajas laborales se den los lunes y los viernes?”, se ha preguntado Feijóo, a sabiendas de que es un tema espinoso. “Si la gente no me quiere votar que no me vote, pero tengo que decir la verdad”, remachó.
El PP llega con Vox como pieza clave
La principal variable para Feijóo no está únicamente en el resultado del PP, sino en la evolución de Vox. Los sondeos publicados en las últimas semanas coinciden en reflejar un crecimiento de la formación de Santiago Abascal, mientras el PP mantiene la primera posición en estimación de voto.
El último barómetro de 40dB. para El País y la Cadena SER sitúa al PP en el 31,6 % de los votos, ocho décimas menos que en la medición anterior, y a Vox en el 18,4 %, su máximo en esa serie. El PSOE aparece en el 27,4 %, mientras Sumar y Podemos afrontan un escenario de fragmentación y reorganización que será lo que despeje las incógnitas.
El promedio de encuestas elaborado por DatosRTVE ofrece un dibujo similar: 137 escaños para el PP, 65 para Vox, 104 para el PSOE y 10 para Sumar. La suma de PP y Vox superaría los 200 diputados en ese promedio. Estos datos describen el estado actual de los sondeos y no constituyen una predicción del resultado del 29-N.
Ese escenario explica que en Génova se contemple abiertamente la posibilidad de gobernar con Vox. La relación entre ambas formaciones ha cambiado respecto a los primeros años de Feijóo al frente del PP: compiten por el mismo espacio electoral, pero el objetivo de evitar que esa pugna perjudique al bloque conservador ha ganado peso. Abascal, sin embargo, ha pedido cautela. El líder de Vox ha advertido de que no hay que confiar en las encuestas y ha recordado el precedente de 2023, cuando los sondeos apuntaban a una mayoría de derechas que finalmente no se materializó. “No vender la piel del oso antes de cazarlo”, reclamó. @mundiario