Las olas de calor dejaron de ser un problema estacional para convertirse en un factor que está modificando la forma en que operan las empresas en México. En estados del norte y sureste del país, donde los termómetros superan los 35 grados Celsius durante varios meses al año, cada vez más negocios se ven obligados a ajustar horarios, reorganizar jornadas y replantear sus operaciones para evitar pérdidas económicas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la productividad laboral comienza a deteriorarse cuando la temperatura supera los 24 o 26 grados Celsius. Cuando el calor rebasa los 35 grados, el rendimiento puede caer hasta 50%, según datos retomados por Expansión.
El calor golpea donde está buena parte de la competitividad mexicana
El fenómeno ocurre justamente en algunas de las regiones más importantes para la economía nacional. El Índice de Competitividad Regional 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), difundido por la revista Transportes y Turismo, ubica al Noreste como la región más competitiva de México, seguida por el Noroeste y el Bajío.
Sin embargo, varios de esos estados también forman parte de las zonas más expuestas al calor extremo. Sonora, Sinaloa, Tamaulipas, Campeche, Tabasco y Yucatán registran temperaturas superiores a los 35 grados durante largos periodos del año, mientras que ciudades como Hermosillo, Mexicali y Villahermosa superan con frecuencia los 40 grados.
La combinación entre alta actividad económica y temperaturas cada vez más elevadas está generando un nuevo desafío para las empresas: mantener la productividad sin poner en riesgo a los trabajadores.
Cambiar horarios ya es una medida de adaptación
Según el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, algunas pequeñas y medianas empresas ya comenzaron a modificar sus horarios de operación para evitar las horas de mayor calor. La medida busca proteger al personal y reducir las pérdidas derivadas del estrés térmico.
La estrategia responde a un problema creciente. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que sectores como construcción, agricultura, manufactura y logística son especialmente vulnerables porque dependen de actividades físicas intensivas y, en muchos casos, al aire libre.
En Xataka México ya habíamos documentado que organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estiman que México será uno de los países latinoamericanos más afectados por la pérdida de horas laborales asociadas al estrés térmico hacia 2030.
Más costos, menos productividad y mayor presión energética
El impacto va más allá de los trabajadores. La UNAM señala que las olas de calor incrementan el consumo eléctrico por el uso intensivo de sistemas de enfriamiento, elevan los costos operativos y complican actividades como transporte, logística y conservación de alimentos.
Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que América Latina enfrenta una amenaza silenciosa: el aumento sostenido de la temperatura reduce gradualmente la productividad y obliga a transformar métodos de producción completos.
El Foro Económico Mundial coincide en que las grandes compañías tienen mayores recursos para adaptarse mediante automatización, eficiencia energética y rediseño de jornadas. Las pequeñas empresas, en cambio, enfrentan más dificultades para absorber esos costos.
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La noticia
El calor extremo ya es otro enemigo para las empresas en México: no solo reduce la productividad, también cambia los horarios de trabajo
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Xataka México
por
Obed Nares
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