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El Economista 07 Jun, 2026 09:27

Trump: el estratega disfrazado de loco

Las élites occidentales ven en Trump un loco, populista, impresentable, impulsivo, caótico, peligroso, incendiario, vulgar incapaz de pensar estratégicamente.

Puedo que no tomen la distancia necesaria para entender la visión estratégica del personaje. Que tal que el loco en realidad sea un estratega que comprendió antes que muchos el regreso de la política imperial.

Su estilo esconde una visión clara: la era de la globalización pacífica terminó. Regresó el tiempo de los imperios y solo importan dos: China y América y quien controla la energía, los puertos, las rutas marítimas y las cadenas logísticas controla el siglo XXI.

Esta lógica es la base de sus estrategias geopolíticas.

Y defiende las mismas ideas desde hace décadas, en 1987 pagó más de 100.000 US$ para anuncios de página completa en el New York Times, el Washington Post y el Boston Globe denunciando que Estados Unidos financiaba la defensa de países ricos mientras éstos se beneficiaban de la apertura de su mercado. Criticaba los déficits comerciales, la pérdida de capacidad industrial y la dependencia económica frente a Asia. Cuarenta años después la lógica es la misma. ¿Sounds Familiar?

La verdadera guerra ya no es ideológica: es logística

Durante décadas, Occidente creyó que la economía mundial había vuelto obsoletas las viejas luchas imperiales; que el comercio impediría las guerras; que las cadenas de suministro crearían estabilidad; que la interdependencia económica volvería irracional las confrontaciones entre grandes potencias.

Ocurrió exactamente lo contrario. La globalización creó vulnerabilidades estratégicas. La pandemia mostró cuánto Occidente depende de Asia para productos básicos. La guerra en Ucrania reveló la fragilidad energética europea y la evolución militar en favor de drones baratos y letales. Las tensiones en el mar Rojo demostraron que unos cuantos drones pueden alterar el comercio mundial.

El mundo vuelve a ser vulnerable.

La globalización desplazó el poder hacia las rutas comerciales y los cuellos de botella estratégicos. Cada potencia debe controlar su hemisferio. Trump lo entendió hace 4 décadas.

Las dos potencias ya no piensan en términos militares clásicos. Piensan en petróleo, gas, microchips, minerales raros, puertos, rutas marítimas, cables submarinos, cadenas industriales, redes satelitales e inteligencia artificial.

En el centro de ese tablero están los nudos gordianos geoestratégicos: los grandes estrechos marítimos del planeta y los canales. Los canales ya los controla Estados Unidos a través de sus dos grandes proxis, Panamá y Egipto. Ahora la batalla se concentra en los estrechos.

Estrecho de Malaca: cuello de botella de China

Pocas personas en Occidente —ni se diga en México— saben ubicar el estrecho de Malaca, aunque se trata de uno de los lugares más estratégicos del planeta.

Malaca se encuentra entre Malasia, Singapur e Indonesia. Conecta el océano Índico con el mar de China Meridional y el Pacífico. Es crucial porque por ahí pasa 80% del petróleo y gas que alimenta China: petróleo proveniente del Golfo Pérsico, materias primas africanas, productos industriales y contenedores estratégicos. El 60% de su comercio marítimo sale por este estrecho. Para China Malaca representa una obsesión. Sus estrategas lo llaman el "dilema de Malaca":

Estados Unidos casualmente, mantiene una presencia naval dominante en el océano Índico, Singapur, el Pacífico, Guam, Japón y Filipinas, y con esto el control efectivo de Malaca.

Trump sin ruido, mientras el mundo se enfoca en Irán, acaba de firmar en abril con Indonesia una nueva Asociación Mayor de Cooperación en Defensa. Oficialmente se trata de garantizar la estabilidad regional. En la práctica, Washington refuerza su presencia militar, dándole desde Indonesia el control del estrecho, arterias yugular de su rival. Quien controla este estrecho ya no necesita destruir a su adversario, Estados Unidos asfixiara China en caso de conflicto. El mudo se enfoca en Irán y no ve Malaca.

¿loco, dijeron loco?

Ormuz y Malaca: dos piezas del mismo tablero

Mientras analistas observan las tensiones con Irán únicamente como un conflicto regional relacionado con Medio Oriente, bombas nucleares o el petróleo, la realidad es mucho más amplia.

Por Ormuz pasa una parte esencial del petróleo mundial que sale del Golfo Pérsico, hacia Asia, especialmente China. Si Ormuz se cierra, China se asfixia.

Entre Ormuz y Malaca Estados Unidos ejerce una control decisivo y devastador, en un conflicto con China.

La lógica es militar y logística, no consiste en destruir al adversario, sino en poder estrangularlo. Lo que no se dice es que los que está a punto de estallar por el cierre actual de Ormuz es China y puede que pronto imponga los términos de Trump a Irán.

El regreso de la geopolítica brutal

Durante décadas el occidente vivió bajo la ilusión de que el mundo se había vuelto "posthistórico". Pero las grandes potencias nunca dejaron de pensar en términos imperiales, Trump lleva 4 décadas diciéndolo abiertamente.

China compra puertos en África, América Latina y Europa. Estados Unidos recupera el control de sus cadenas industriales y marítimas. Cada potencia busca controlar su hemisferio natural geopolítico: la Doctrina Monroe en su nueva versión, la Doctrina Trumproe.

Trump habla el lenguaje del siglo XXI

Comprende que el siglo XXI no está definido por las ideologías, sino por el control de la energía, la tecnología, la producción industrial, la inteligencia artificial, los minerales estratégicos y los puertos, canales y estrechos.

Los imperios actúan de forma planeada e inteligente, en restablecer su influencia hemisférica, Para los EEUA no solo importa Taiwán, Japón, Malaca, el medio Oriente, pero obviamente Panamá, Groenlandia, el Pacífico, el Golfo Pérsico, Venezuela, Cuba y claro, México. No son obsesiones aleatorias y erráticas. Son nodos y territorios estratégicos.

Lecciones para México

El regreso de la era imperial, y del control respectivo de sus hemisferios aplasta soberanías locales. Hay que escoger su lado. Para México no hay opción, la geografía tomó la decisión. México forma parte del hemisferio estadounidense. ¡Soberanía, palabra de moda es una palabra vacía sin el poder de defenderla!

Guste o no la historia mexicana, desde la Independencia, se ha decidido en buena medida en Washington. Apoyaron a Juárez contra Maximiliano, percibido como demasiado europeo. Derribaron a Porfirio Díaz cuando dejó de convenir a sus intereses. Más recientemente, cuando Peña Nieto decidió abrir espacios estratégicos a China, la reacción de Obama fue inmediata. Salió la Casa Blanca de las Lomas, el PRI se desmoronó y ganó Morena. ¿Soberanía?

Quien no entienda lo que está ocurriendo y se niegue a colaborar corre el riesgo de convertirse en víctima colateral del orden imperial. Los o las…que deseen perdurar deben tomar nota. La geopolítica ha regresado con toda su brutalidad y su lógica implacable.

El pasado es lección y Hegset, secretario de Guerra, anunció el futuro, la mandataria mexicana que no colabore puede tener un mandato efímero. Los mensajes de Trump y de su equipo tienen un mérito, son claros, brutales, tal vez vulgares, pero claros. Y en América latina los candidatos de Trump están conquistando el poder. Ya pasó en Argentina, en Chile, acaba de pasar en Colombia y podría pasar en Brasil….

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