Mexicali, B.C.– Hace 31 años, Erick Quintana Díaz salió de su casa en Mexicali y nunca regresó. Desde entonces, su madre, Alma Díaz, ha dedicado gran parte de su vida a buscar respuestas sobre el destino de su hijo, convirtiéndose con el paso de los años en una de las primeras madres buscadoras de Mexicali y en una de las voces más persistentes en la exigencia de justicia para las familias de personas desaparecidas.
Este 7 de junio se cumplieron 31 años de la desaparición de Erick, quien tenía 20 años de edad cuando fue visto por última vez.
Para recordar la fecha, Alma publicó un mensaje en redes sociales acompañado de la fotografía de su hijo y una nueva petición para quienes puedan tener información sobre su paradero.
Erick salió de su domicilio el 7 de junio de 1995 después de que un conocido pasó por él. Desde entonces, su familia no volvió a verlo.?Foto: Archivo GH“31 años sin ti. Te desaparecieron de tu casa en Mexicali, donde un disque amigo fue por ti”, escribió.
En el mensaje, la madre pidió nuevamente a quienes tengan información que se pongan por un momento en su lugar.
No pierdo la fe de que se pongan en mis zapatos por un momento, ya que tienen hijos, son abuelos, y una madre que tal vez no sea como yo porque pido a Dios nunca pasen lo que yo paso sin poder dormir”, expresó.
Su petición sigue siendo la misma después de más de tres décadas. “Les pido que toquen sus corazones y me digan dónde supieron que lo dejaron”, escribió.
Una desaparición sin respuestas
De acuerdo con el relato que Alma ha compartido durante años, Erick salió de su domicilio el 7 de junio de 1995 después de que un conocido pasó por él. Desde entonces, su familia no volvió a verlo.
Con el paso de los días surgieron distintas versiones sobre su posible paradero, pero ninguna permitió esclarecer qué ocurrió.
La falta de respuestas convirtió a Alma en una de las primeras madres de Mexicali en emprender una búsqueda permanente de su hijo, mucho antes de que existieran las estructuras institucionales y los colectivos que hoy acompañan a las familias de personas desaparecidas.
La búsqueda continúa
A más de tres décadas de distancia, el paso de los años también ha transformado la forma en que Alma enfrenta la búsqueda, pues su edad ha conllevado a un deterioro en su salud y estado físico.
Las altas temperaturas y las condiciones de los terrenos donde suelen realizarse rastreos han limitado su participación directa en jornadas de campo, pero no han disminuido su determinación de seguir buscando respuestas.
Con el paso de los días surgieron distintas versiones sobre su posible paradero, pero ninguna permitió esclarecer qué ocurrió con Erick.?Foto: Archivo GHDurante años ha participado en manifestaciones, encuentros con autoridades y actividades de visibilización para mantener vigente el caso de Erick y el de cientos de personas desaparecidas en Baja California.
Hoy, a 31 años de aquella desaparición, su demanda sigue siendo conocer qué ocurrió con su hijo. En cada aniversario, Alma repite una frase que se ha convertido en parte de su lucha: “Dejar de luchar es comenzar a morir”.