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El Economista 08 Jun, 2026 22:47

"La pelota no regresa a casa", es un Mundial elitista, opaco y alejado de la afición, opinan en la IBERO

El regreso de la Copa del Mundo a suelo nacional dista mucho de ser la fiesta democrática y popular que el discurso oficial promete. Durante la mesa de análisis: México 2026 ¿Estamos listos para el Mundial? Los desafíos del evento deportivo más importante del planeta, organizada por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, académicos y especialistas advirtieron que el torneo se ha consolidado como un modelo económico "extractivista y elitista", caracterizado por la opacidad gubernamental, la exclusión social y la entrega de la soberanía nacional ante las exigencias de la FIFA.

La demagogia de la "tercera sede": un Mundial que no es de México

Para los analistas, colgarle a México la medalla histórica de ser el primer país en albergar tres Copas del Mundo es un ejercicio de propaganda. Jorge Rosendo Negroe Álvarez, investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, fue tajante al calificar este hito como “pura demagogia”.

"La pelota en realidad no regresa a casa, porque son muy pocos los partidos que se jugarán en el país. Al final, este es el Mundial de Estados Unidos y para la historia lo va a ser así", sentenció Negroe Álvarez, recordando que de los encuentros programados, la inmensa mayoría ocurrirá en territorio estadounidense, dejando a México un papel secundario.

"Ya no es para ver el mundial, es para que te vean"

La mesa abordó la profunda brecha entre el "futbol" —entendido como el deporte comunitario que se juega en las calles con mochilas o piedras— y el "futbol asociación", representado por el corporativismo de la FIFA.

Los especialistas denunciaron que las tribunas del Estadio Azteca estarán reservadas para el gran capital global. Negroe expuso que tras intentar ingresar al sistema de venta de boletos para la inauguración, encontró accesos con costos de 355,000 pesos, una cifra "impensable e inalcanzable" para la clase media mexicana.

En cambio, el evento se ha diseñado para marcas y creadores de contenido encargados de generar el fenómeno FOMO (miedo a perderse algo). Incluso los dueños tradicionales de palcos han reportado trabas para ingresar. Ernesto López Portillo, coordinador del programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero, equiparó este fenómeno con la concentración tecnológica: "Es la apropiación del deporte a través de quienes lo pueden comprar". Como ejemplo paradigmático, reveló que el gobierno de la Ciudad de México intentó negociar la transmisión gratuita de los partidos en los Fan Fests públicos y fracasó ante las restricciones comerciales de la FIFA.

Opacidad en infraestructura, ¿Hospitales o estadios?

Uno de los puntos más críticos de la discusión fue el uso de recursos públicos para subsidiar un negocio privado. César Velázquez Guadarrama, investigador del Departamento de Economía, denunció la falta de transparencia en torno a los fondos estatales destinados a embellecer los alrededores del Estadio Azteca y las vías de comunicación.

Al ser cuestionado sobre el tiempo de recuperación financiera para que el gobierno pueda volver a priorizar agendas urgentes, Velázquez fue honesto: "No tengo la respuesta exacta porque ha habido mucha opacidad en cuanto a los recursos públicos invertidos en las obras para el Mundial. Como académicos tenemos que pedir información clara y rendición de cuentas".

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Por su parte, Jimena de Gortari Ludlow, coordinadora de la Licenciatura en Arquitectura, criticó que las intervenciones urbanas (como los parques elevados) respondieron a exigencias "reactivas" de la FIFA y no a diagnósticos ciudadanos de las colonias más impactadas, como Santa Úrsula. Además, cuestionó el futuro de estas obras: "Está muy bien ganar metros cuadrados a los coches, pero ¿esta ciudad tiene presupuesto para darle mantenimiento a eso?".

Impunidad, riqueza y soberanía entregada

El análisis también arrojó alertas sobre el comportamiento de las instituciones de seguridad. López Portillo advirtió sobre el riesgo de enfrentar una combinación peligrosa en el contexto social actual: "impunidad, más riqueza, más celebración".

El especialista en seguridad señaló que los sistemas policiales en México suelen autocontenerse y no actuar de la misma forma ante personas con alto poder adquisitivo bajo el influjo del alcohol, lo que abre la puerta a agresiones e incluso a redes de macro-criminalidad y explotación sexual que operan bajo el cobijo del turismo masivo.

Asimismo, los ponentes recordaron el poder casi "estatal" de la FIFA, un consorcio comercial que cuenta con más afiliados que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que impone su propia legislación corporativa (Lex Sportiva) por encima de las soberanías nacionales, logrando la exención absoluta del pago de impuestos en México (a diferencia de Canadá), y condicionando al gobierno a no aceptar patrocinios locales que compitan con sus marcas aliadas.

El derecho al goce con pensamiento crítico

A pesar del adverso panorama estructural, los académicos coincidieron en que la ciudadanía no tiene por qué renunciar a la alegría del futbol, puesto que "la FIFA no es el futbol".

"El gozo y el pensamiento crítico no son incompatibles. Cuestionar cómo se administraron las obras o exigir transparencia no es querer que el evento fracase, sino exigir que se aproveche de buena manera", concluyó Jimena de Gortari.

Los panelistas cerraron el encuentro haciendo un llamado enérgico a la sociedad civil, la academia y los medios de comunicación a no dejarse cegar por la euforia del balón y a construir de forma activa agendas ciudadanas de fiscalización, monitoreo físico y estricta rendición de cuentas antes, durante y después de la justa mundialista.

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