Un poco porque no están dadas las mejores condiciones y otro poco porque nos cuesta trabajo el cambio.
Muy difícil la tiene, por ejemplo, quien es proveedor de Pemex. Esa empresa que tanto dio hoy representa una razón de compasión cuando alguien te dice: ‘Es que Pemex no me ha pagado’.
¿Pero acaso no hay negocios que crezcan con fuerza en México?
Expuse hace unas semanas el boom de quienes se involucran en el mercado de productos y servicios eléctricos. Es el momento de los electricistas.
Pero hay una actividad de nombre espantoso: HVACR. La deletrean con orgullo los involucrados, que con ese nombre se entienden solo entre ellos.
Los demás la conocemos como aire acondicionado y refrigeración. No resulta sexy, hasta que uno se entera de que ese negocio crece a una tasa de 7% anual. Comparen ese número con el paupérrimo 1% al que avanza la economía nacional.
Otro es el de Sarelly. Ella se llama Anna Sarelly, una joven que salió de Tijuana rumbo a Monterrey y ya no miró atrás.
Es el negocio de los cosméticos, que en su caso comenzó con videos tutoriales en TikTok y luego con un local en el que hacía entregas y presentaba muestras.
Hoy, sus canales en redes sociales permiten que mujeres distribuidoras de la marca Sarelly presenten en vivo el uso de productos de maquillaje, en una dinámica que se siente como aquellas muestras de Avon o Fuller, pero para la generación de Instagram.
¿Un ejemplo? Venden en línea una suscripción que ofrece descuentos permanentes para compras recurrentes, digamos, de una máscara para los ojos.
Esta marca mexicana de belleza levantó una ronda puente de 3 millones de dólares el mes pasado para acelerar su expansión en Estados Unidos, incluida su operación en TikTok Shop y su entrada a Target.
Participaron inversionistas existentes como Wollef, Sandbox Studios y Semilla Ventures. Pero también se les antojó a nuevos fondos, que entraron en la más reciente ronda: Silas Capital, Siddhi Capital, Pentland Ventures, Scoop Ventures y GMX Ventures.
Esta captación siguió a una ronda semilla de otros 3 millones de dólares del año pasado.
¿Solo crecen ellos? No. La Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos, Canipec, reportó ventas cercanas a 325,000 millones de pesos en el mercado mexicano durante 2025 y una expectativa sectorial de crecimiento de alrededor de 4% para 2026.
Recuerden que México experimenta la última etapa de su expansión poblacional y los veinteañeros actuales representan la generación más grande que verá jamás este país.
Ahí parece estar la razón del despegue.
No me sorprendería ver a Grupo Femsa, con marcas como Oxxo o sus farmacias YZA, entrar pronto y agresivamente a un mercado relacionado con la belleza y los cosméticos.
Otro muy obvio es el de la atención a mascotas.
Salir a caminar por la calle de cualquier ciudad de México puede servir como un análisis de mercado acelerado. Es difícil ver niños. ¿Pero qué tal los perros?
Pensemos en una veterinaria que cobre una mensualidad e incluya vacunas, revisiones y atención a domicilio. O en una marca mexicana de caldos y toppings funcionales para perros que rechazan su alimento o necesitan una dieta especial.
También hay espacio para estéticas móviles que recorran colonias con citas programadas y para software que ayude a las clínicas a llevar expedientes, cobrar y recordar consultas.
Son negocios distintos, pero comparten una ventaja: atienden necesidades que vuelven cada semana o cada mes. Ahí puede estar una oportunidad.
No está mal revisar nuevas fuentes de emprendimiento. Ante un escenario bañado por la incertidumbre que aportan una errática negociación del T-MEC, la inseguridad y otros retos del entorno, mi mayor sugerencia es buscar dónde hay tendencias de crecimiento. Yo pondría atención a estas tres.
La de HVACR, por cierto, tendrá una enorme 'AHR Expo' en Guadalajara la próxima semana. No me vean a mí, yo no pongo los nombres en esa industria.