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Expansion 09 Jun, 2026 18:31

Donald Trump hace que su gabinete sea cada vez más masculino

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , eligió un gabinete mayoritariamente masculino y blanco cuando regresó a la Casa Blanca, hace hace casi un año y cinco meses. De los 22 puestos en su gabinete, solo siete eran ocupados por mujeres . En los últimos meses, la mayoría de ella ya han dejado el gabinete. La administración Trump presume que algunos puestos directivos clave han sido ocupados por primera vez por una mujer durante su gobierno. El caso más destacado es el de Susie Wiles , quien es la primera jefa de gabinete.

Sin embargo, el número de mujeres en puestos del gabinete es el más bajo en la historia reciente. De acuerdo con la Asociación para el Servicio Público (PPS), una organización sin fines de lucro que dice que tiene como objetivo construir un mejor gobierno y una democracia más fuerte, el porcentaje de mujeres nominadas para puestos que requieren la aprobación del senado es el más bajo de cualquier administración desde George W. Bush (2001-2009). El número se ha hecho más pequeño desde marzo de este año.

Salidas del gabinete de Trump En los últimos tres meses cuatro mujeres han dejado el gabinete de Donald Trump. Se trata de todas las bajas que ha sufrido el gobierno del republicano. Y más mujeres del gabinete y funcionarias a nivel de gabinete han dejado sus cargos durante este mandato que en este momento en cualquier administración presidencial anterior, de acuerdo con un conteo hecho por el diario The Washington Post, basado en una lista de miembros femeninas del Gabinete a través de la historia de los Estados Unidos recopilada por el Centro de Mujeres y Política de la Universidad de Rutgers para Mujeres Americanas. La primera fue la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien fue despedida a principios de marzo en parte por su manejo del reciente operativo contra inmigrantes indocumentados en Minnesota, en el marco de los cuales agentes federales mataron a dos ciudadanos estadounidenses. Casi un mes después, Trump despidió a la fiscal general Pam Bondi, una fiel aliada suya, tras una gestión controvertida de asuntos como los archivos del delincuente sexual Jeffrey Epstein e investigaciones políticas. Unas semanas más tarde, Lori Chávez-DeRemer, anunció su salida del Departamento de Trabajo, después de una gestión marcada por una serie de escándalos, entre ellos denuncias sobre el trato a jóvenes empleadas. La salida más reciente fue la de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, cuya dimisión será efectiva a partir de finales de junio. La funcionaria justificó su salida por el diagnostico que cáncer óseo que su esposo recibió. La exdemócrata había tenido una relación tensa con Trump por la guerra en Irán.

En los cuatro casos, Trump nombró a hombres para ocupar estos cargos, ya sea de manera interina, o permanente. Markwayne Mullin fue confirmado por el Senado como nuevo secretario de Seguridad Nacional a finales de marzo. El presidente pidió el lunes al Senado estadounidense la confirmación en el cargo del Fiscal General interino, Todd Blanche, que antes de integrar al gobierno ejerció de abogado personal del mandatario. Keith Sonderling quedó al frente del Departamento de Trabajo después de la salida de Chávez-DeRemer. Trump anunció que el adjunto de Gabbard, Aaron Lukas , ejercerá como director interino de Inteligencia Nacional.

Contra las políticas de diversidad e inclusión Esta reducción del número de mujeres parece obedecer a la cruzada del gobierno de Donald Trump contra la políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). El presidente republicano y sus seguidores de extrema derecha creen que las medidas de diversidad deja a profesionales estadounidenses por fuera de trabajos en los que se contratan a personas de minorías. "El presidente Trump ha reunido la mejor administración de la historia, seleccionando a cada miembro de su increíble equipo en función de un criterio: su capacidad para cumplir con el pueblo estadounidense", dijo Taylor Rogers, una portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado. "A diferencia de los demócratas obsesionados con la política de identidad, el presidente juzga a las personas por méritos y calificaciones, no por características inmutables". Trump prohibió el 26 de marzo a las compañías contratistas del gobierno de Estados Unidos tener políticas internas para combatir el racismo y el sexismo, de acuerdo con un orden ejecutiva. "Mi administración ha hecho un progreso significativo para terminar la discriminación racial en la sociedad estadounidense, incluidas las llamadas actividades de 'diversidad, equidad e inclusión'", escribió Trump en la orden.

Aseguró que estas políticas aumentan los costos para los empleadores, quienes luego los trasladan al gobierno federal al presentar ofertas para contratos. Poco después de regresar a la Casa Blanca, Trump puso en licencia remunerada a los empleados federales de Estados Unidos que trabajaban en oficinas de diversidad, tras ordenar el cierre de esos programas. La administración Trump también ha llevado esta cruzada a su política exterior. Un funcionario del Departamento de Estado, dijo Estados Unidos rechazará miles de millones de dólares en potencial ayuda exterior para no promover la "ideología de género" y la diversidad. Se trata de una ampliación de la llamada "política de Ciudad de México" del Departamento de Estado. Mediante esta política, desde el expresidente Ronald Reagan los gobiernos del Partido Republicano han prohibido el financiamiento a organizaciones no gubernamentales que practican o promueven el aborto. El Departamento de Estado hizo publica en enero evitará que la asistencia financie "no sólo al aborto como método de planificación familiar, sino también (a) la ideología de género y la ideología de equidad discriminatoria", señaló el funcionario, que habló bajo condición de anonimato. Trump ha buscado impedir que las atletas transgénero participen en deportes femeninos y revirtió la decisión de su antecesor, Joe Biden, de permitir un marcador "X" para indicar el género en los pasaportes. El republicano sostiene que la educación y las políticas de empleo destinadas a reparar el racismo histórico constituyen en realidad una forma de discriminación contra la población blanca, mayoritaria en Estados Unidos.

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