México se ha transformado de manera importante a lo largo de los años, así como la composición y las dinámicas de las familias mexicanas.
La primera vez que el país fue cede de un mundial fue en 1970, posteriormente México celebró el mundial de 1986 y el tercero (que comparte con Estados Unidos y Canadá) está a punto de iniciar.
En estos 56 años se han observado cambios importantes en la estructura familiar, el mercado laboral, la producción y la capacidad industrial del país, de acuerdo con un análisis elaborado por el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad).
En materia económica, los principales hallazgos son:
El PIB per cápita en 2026, que mide la producción total del país en relación con su población, creció casi 22 veces en comparación con 1970. ¿Lo malo? Que el crecimiento es insuficiente para cerrar la brecha con economías desarrolladas.
México se abrió paso en el mundo; las ventas al extranjero han crecido de manera importante. En contraparte, la formación fija de capital (un indicador fundamental para evaluar la capacidad productiva del futuro) se ha mantenido estancada en estos años.
Enlace imagenTres Mundiales de México en Datos, análisis e ilustración elaborados por el IMCO
En materia de desarrollo social, los principales hallazgos son:
México ha logrado alfabetizar a gran parte de su población: entre 1970 y 2026 la población que no sabe leer ni escribir se redujo en 20 puntos porcentuales.
En este sentido, también han crecido los años promedio de escolaridad de la población mexicana, de 3.4 años a 9.7 años. Además, la población que cuenta con educación superior (universidad o equivalente) pasó de ser el 2% de los mexicanos a ser el 20 por ciento.
Las mujeres se han integrado al mercado laboral y la planificación familiar ha logrado reducir el promedio de hijos por mujer a nivel nacional. Entre 1970 y 2026 el total de mujeres que tienen un trabajo remunerado creció 2.5 veces. Y el número de hijos promedio pasó de 6.9 a 1.9 por mujer.
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Pese a los avances en materia social y económica, los retos todavía son grandes. México todavía no alcanza la igualdad de género en la participación laboral, la tasa de crecimiento del PIB ha sido modesta especialmente en la última década, la inversión está estancada, el gasto público enfrenra presiones importantes y las desigualdades estructurales persisten.