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Mundiario 10 Jun, 2026 15:43

Netanyahu desafía los pronósticos y busca la reelección pese a las dudas de Trump

El partido Likud ha anunciado oficialmente que Benjamin Netanyahu buscará la reelección este año complica la semana de especulaciones sobre el futuro del líder israelí. La confirmación llegó después de que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, sembrara dudas públicamente sobre si el primer ministro tenía posibilidades de presentarse de nuevo.

“No lo sé, ha tenido una carrera increíble. ¿Quiere continuar?”, afirmó Trump según relató el corresponsal de ABC News Jonathan Karl. La respuesta del Likud fue inmediata y contundente: “El primer ministro Netanyahu se presentará a las próximas elecciones y, con la ayuda de Dios, ganará”.

Los próximos comicios serán los primeros desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, considerados el mayor fracaso de seguridad sufrido por Israel desde su fundación.

Aquel acontecimiento no solo desencadenó la guerra en Gaza, sino que transformó profundamente el panorama político israelí. Desde entonces, la figura de Netanyahu ha quedado asociada tanto a la respuesta militar posterior como a las críticas por los fallos de inteligencia y prevención que permitieron el ataque.

Para sus detractores, el primer ministro es uno de los principales responsables políticos de una crisis que dejó al descubierto importantes vulnerabilidades del sistema de seguridad israelí. Para sus partidarios, en cambio, ha sido el líder que condujo al país durante una de las mayores amenazas existenciales de las últimas décadas.

Esa dualidad marcará previsiblemente toda la campaña electoral.

El líder más duradero de Israel vuelve a jugarse el poder

Netanyahu lleva dominando la política israelí durante buena parte del siglo XXI. Salvo breves interrupciones, ha gobernado prácticamente de manera ininterrumpida desde 2009, convirtiéndose en el primer ministro más longevo de la historia del país. Su regreso al poder en diciembre de 2022 se produjo al frente de la coalición más derechista que ha conocido Israel. Sin embargo, desde el inicio de aquel mandato se vio rodeado por fuertes controversias.

Antes incluso de las guerras en Gaza, Líbano e Irán, el Gobierno afrontaba protestas masivas por su polémica reforma judicial, que amplios sectores sociales consideraban una amenaza para el equilibrio institucional y la independencia de los tribunales. Posteriormente llegaron los conflictos militares que redefinieron completamente la agenda política nacional y todo se paralizó.

Uno de los aspectos más llamativos del panorama político israelí es que la debilidad de Netanyahu no se traduce automáticamente en una victoria clara de la oposición.

Las encuestas muestran de forma recurrente que una mayoría significativa de ciudadanos preferiría que el actual primer ministro no volviera a presentarse. Un sondeo del Israel Democracy Institute reveló recientemente que el 61% de los israelíes considera que Netanyahu no debería competir en las próximas elecciones.

Sin embargo, esos mismos estudios reflejan una realidad más compleja. La oposición sigue fragmentada y encuentra enormes dificultades para construir una mayoría parlamentaria alternativa. En muchos escenarios, las fuerzas contrarias a Netanyahu necesitarían el apoyo de partidos árabes para alcanzar una mayoría en la Knéset, una posibilidad que varios dirigentes opositores rechazan.

Aliarse con estas fuerzas representa un “suicidio electoral” ante la opinión pública judía, que hoy rechaza mayoritariamente ceder poder político a representantes de la minoría árabe-palestina, según explica el Israel Policy Forum. Esta paradoja explica por qué, pese a sus problemas de popularidad, Netanyahu continúa siendo una figura central y potencialmente competitiva.

#Gravitas U.S. President Donald Trump is reportedly raising doubts about whether Benjamin Netanyahu should continue leading Israel into the next election.

At the same time, a growing number of Israelis are questioning whether Trump remains fully committed to Israel's security… pic.twitter.com/D977MI7mKS

— WION (@WIONews) June 10, 2026

El factor Trump complica la ecuación

La relación entre Netanyahu y Donald Trump ha sido durante años uno de los pilares de la política exterior israelí. Durante el primer mandato del republicano, ambos líderes proyectaron una sintonía política prácticamente total. Sin embargo, la situación actual parece mucho más ambigua.

Trump ha presionado repetidamente a Israel para que limite sus operaciones militares en el Líbano mientras Washington intenta consolidar un acuerdo con Teherán. Además, reconoció recientemente haber calificado a Netanyahu de estar “jodidamente loco” durante una conversación telefónica especialmente tensa.

La frase generó un enorme impacto político porque rompe con la imagen tradicional de alineamiento absoluto entre ambos dirigentes. Todavía más significativa fue otra declaración del presidente estadounidense cuando afirmó respecto a la política hacia Irán: “Aquí mando yo. Yo tomo todas las decisiones. Él no pincha ni corta”.

El mensaje fue interpretado en Israel como una demostración pública de que la Casa Blanca pretende marcar los límites de actuación del Gobierno israelí en cuestiones estratégicas. El principal argumento político de Netanyahu sigue siendo su imagen como líder de guerra. Trump mismo hizo referencia a ello cuando señaló que el dirigente israelí es “un primer ministro en tiempos de guerra”. Esa condición constituye simultáneamente una fortaleza y una debilidad.

Por un lado, muchos israelíes consideran que la experiencia y la capacidad de liderazgo son especialmente importantes en un entorno regional marcado por conflictos permanentes. Por otro, la duración de las guerras y la ausencia de resultados políticos definitivos alimentan las críticas de quienes consideran que el Gobierno ha sido incapaz de transformar los éxitos militares en una estrategia sostenible para la región.

La oposición insiste en que los objetivos anunciados por Netanyahu —la destrucción de Hamás, la neutralización de Hezbolá y la contención de Irán— siguen sin haberse alcanzado plenamente pese a años de confrontación. @mundiario

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