El mercado inmobiliario español se adentra en un periodo de aparente contradicción: se construirá más vivienda, pero comprarla seguirá siendo cada vez más difícil. Esa es la principal conclusión del informe Situación España, elaborado por BBVA Research, que anticipa un crecimiento sólido de la actividad constructora en los próximos años, al tiempo que advierte de que los precios continuarán escalando sin apenas alivio para los compradores.
El diagnóstico no deja lugar a dudas. España no sufre una falta de dinamismo en el sector, sino un desequilibrio persistente entre una demanda creciente y una oferta que sigue sin responder al mismo ritmo. Este desajuste, lejos de corregirse a corto plazo, amenaza con consolidarse como uno de los grandes problemas estructurales de la economía española.
Según el servicio de estudios del banco, el precio de la vivienda volverá a crecer con fuerza en 2026, en torno al 12%, una cifra muy similar a la registrada en 2025. Y aunque en 2027 el ritmo se moderará al 5,7%, la subida seguirá siendo significativa. La consecuencia es evidente: el acceso a la vivienda seguirá deteriorándose, especialmente en las zonas urbanas donde la presión demográfica es mayor.
A este escenario contribuyen varios factores que se retroalimentan. Por un lado, la creación de nuevos hogares —impulsada por cambios sociales, migratorios y económicos— continúa al alza. Por otro, la limitada disponibilidad de suelo y los cuellos de botella administrativos ralentizan la capacidad de respuesta del sector inmobiliario.
Más grúas, pero no suficientes
En paralelo a este encarecimiento, la inversión en construcción residencial experimentará un notable crecimiento. BBVA Research estima que aumentará más de un 12% en el conjunto de 2026 y 2027, impulsada por el atractivo de la rentabilidad y unas condiciones de financiación todavía favorables.
Sin embargo, este impulso no será suficiente para equilibrar el mercado. La construcción avanza, sí, pero lo hace desde niveles históricamente bajos y con limitaciones estructurales que impiden una expansión más rápida. El resultado es un mercado tensionado en el que cualquier aumento de la oferta queda rápidamente absorbido por la demanda.
Políticas públicas: avances con impacto limitado
El informe también pone el foco en las medidas adoptadas por las administraciones, como el Plan de Vivienda 2026-2030. Aunque reconoce que supone un paso en la dirección correcta, advierte de que su impacto será modesto si no se acompaña de reformas más profundas.
El principal problema radica en la escala. Con los recursos actuales, el incremento del parque público será reducido en comparación con las necesidades reales. Además, persisten retos clave como la inseguridad jurídica o la falta de coordinación entre administraciones, factores que continúan desincentivando la inversión y retrasando proyectos.
Los riesgos en el horizonte
Más allá del mercado inmobiliario, BBVA Research dibuja un escenario económico relativamente sólido para España, con un crecimiento del PIB superior al de la media europea. No obstante, este optimismo viene acompañado de importantes incertidumbres.
El conflicto en Oriente Próximo, especialmente la guerra en Irán, se perfila como un factor de riesgo relevante. El encarecimiento del petróleo podría lastrar sectores clave como la industria y el agroalimentario, al tiempo que presionaría al alza la inflación.
De hecho, el informe prevé un repunte inflacionista por encima de lo esperado, lo que podría obligar al Banco Central Europeo a endurecer su política monetaria. Este giro tendría un efecto directo sobre las hipotecas y la capacidad de compra de los hogares, añadiendo una nueva capa de presión sobre el mercado de la vivienda.
Un problema que trasciende lo económico
La persistencia de esta crisis no es solo una cuestión de cifras. El acceso a la vivienda se ha convertido en un factor determinante para la cohesión social, la movilidad laboral e incluso la natalidad. El riesgo, advierten los analistas, es que se consolide una brecha cada vez mayor entre quienes pueden acceder a una vivienda y quienes quedan excluidos del mercado.
En este contexto, el crecimiento de la construcción es una condición necesaria, pero no suficiente. Sin cambios estructurales que permitan aumentar la oferta de forma sostenida y accesible, el problema seguirá enquistado.
España se enfrenta así a un dilema incómodo: el mercado funciona, pero no resuelve. Y mientras tanto, el sueño de la vivienda en propiedad se aleja, poco a poco, para una parte creciente de la población. @mundiario