El trayecto de preparación de la selección nacional de Portugal de cara a la inminente cita mundialista ha concluido en lo que a resultados se refiere con una nota positiva, aunque con evidentes asignaturas pendientes en la parcela de la efectividad. Tras imponerse por idéntico resultado ante el combinado de Chile en el anterior ensayo, el bloque dirigido por Roberto Martínez logró adjudicarse una sufrida victoria por dos goles a uno frente a la escuadra de Nigeria. El enfrentamiento, desarrollado en las instalaciones de Leiria, sirvió además como el escenario definitivo para que el cuadro luso se despidiera formalmente de sus aficionados antes de emprender el viaje hacia los Estados Unidos.
La puesta en escena de la escuadra europea resultó inmejorable gracias a la temprana aparición de Pedro Neto, el encargado de inaugurar el luminoso y poner en ventaja a los locales. No obstante, la alegría inicial no tardó en diluirse debido a las serias dificultades que experimentó el combinado ibérico para imponer sus automatismos y adueñarse de la medular. Nigeria supo contrarrestar el talento técnico de sus oponentes mediante un despliegue físico sobresaliente en el centro del campo, logrando equilibrar las fuerzas del juego y comprometer la fluidez de la circulación local.
A las dificultades estructurales en el engranaje del equipo se sumó de nuevo la evidente falta de puntería de su gran referente ofensivo, Cristiano Ronaldo. El histórico atacante del Al Nassr disfrutó de oportunidades manifiestas para batir las mallas rivales, pero volvió a mostrarse inusualmente desacertado en las distancias cortas. Esta reiterada falta de contundencia en los últimos metros ya se había escenificado en el anterior compromiso amistoso frente a Chile, un duelo en el que el ariete titular tampoco fue capaz de festejar ningún tanto propio.
La falta de gol en la vanguardia lusa ha comenzado a encender ligeras alarmas en el entorno del cuerpo técnico de cara al inminente debut oficial en la Copa del Mundo. La fragilidad defensiva portuguesa fue severamente castigada por el atacante Akor Adams, quien se destapó como un auténtico dolor de muelas para los defensores locales durante todo el primer periodo. El ariete nigeriano aprovechó una de las aproximaciones de su selección para batir la portería de los lusos y establecer la igualada en el electrónico.
Conceição desenreda el estancamiento luso
La reanudación tras el paso por los vestuarios trajo consigo un carrusel de sustituciones dispuesto por Roberto Martínez que alteró por completo la fisonomía del duelo. La selección de Nigeria fue perdiendo fuelle de forma paulatina a lo largo de los segundos cuarenta y cinco minutos, viendo cómo se apagaba su frescura defensiva. Entre los hombres que saltaron al césped desde el banquillo destacó la presencia de João Félix, quien se incorporó al frente de ataque aportando una gran dosis de verticalidad.
A pesar de la notable mejoría colectiva y de que el propio delantero de Al Nassr llegó a estrellar un remate directo contra el larguero tras intentar dos disparos lejanos, el gol de la victoria se resistía a llegar. Los futbolistas europeos lograron contemporizar con mayor criterio la posesión del balón, minimizando el peligro de las transiciones rápidas de un cuadro africano mucho más impreciso en las entregas. Con el rival replegado e incapaz de hilar combinaciones de valor, Portugal se instaló de forma definitiva en campo contrario.
El dominio de los mandos del juego no lograba traducir el monólogo del esférico en ocasiones claras debido a los problemas crónicos de finalización que arrastraba el equipo. Ante la alarmante ausencia de fluidez colectiva, la selección portuguesa tuvo que recurrir al talento y a las soluciones individuales de su banquillo para desatascar el pleito. La jugada que terminó por inclinar la balanza del compromiso nació en las botas del joven Francisco Conceição.
El habilidoso extremo luso recogió el cuero pegado a la línea de cal en la banda derecha del ataque. Tras dibujar un desborde eléctrico y un posterior recorte hacia el interior que le permitió orientar el balón sobre su pierna izquierda, Conceição sacó un potentísimo zurdazo directo a la red ante el que nada pudo hacer el guardameta rival. La genialidad del atacante devolvió la ventaja a una Portugal que supo resguardar el marcador hasta la conclusión del tiempo reglamentario.
La expedición de Roberto Martínez emprenderá el vuelo transatlántico con el casillero de triunfos impoluto y el ánimo reforzado, a pesar de las evidentes aristas que aún debe pulir el cuerpo técnico en su laboratorio táctico. La Mannschaft lusa viaja rodeada de una inmensa expectación popular por parte de su hinchada, sabiendo que, pese a las dudas puntuales en el juego, el equipo continúa respondiendo con resultados positivos ante las adversidades. @mundiario