Guadalajara, Jal. En México, la reciente llegada de la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) plantea un avance significativo en salud pública, pero también un nuevo reto, ya que su acceso, de momento, está limitado exclusivamente al sector privado, pese a que la incidencia del virus varía según el clima y las condiciones de cada estado.
La Doctora Irma Viridiana Cruz Rodríguez, especialista en Ginecología, Obstetricia y Medicina Materno-Fetal, comentó a El Economista que el VSR es una de las principales causas de infecciones respiratorias, particularmente en menores de cinco años, y representa la principal causa de neumonía en lactantes en México, con tasas de mortalidad que pueden alcanzar entre 1.2% y 1.5% en niños.
Expresó que el impacto del virus no es menor. Hasta 60% de los pacientes vulnerables, especialmente bebés menores de un año y adultos mayores, pueden requerir hospitalización por complicaciones como bronquiolitis o neumonía. Esto implica una presión directa sobre hospitales públicos y privados, así como un incremento en el gasto familiar en salud.
"De hecho, en México es la principal causa de neumonía en lactantes. La desventaja que tenemos es que somos un país en vías de desarrollo y, sobre todo, este tipo de países pues son los que pueden tener mayor mortalidad, inclusive que un bebito pudiera fallecer o un adulto mayor a causa de este virus", puntualizó.
Cruz Rodríguez, quien se desempeñó como jefa del Departamento de Medicina Materno-Fetal del Hospital de Ginecología y Obstetricia número 4 del IMSS, refirió que el comportamiento del virus no es uniforme en el país, lo que genera distintos retos para los sistemas de salud estatales.
Detalló que en zonas templadas como el centro del país, incluida la Ciudad de México, la mayor circulación ocurre entre diciembre y febrero, mientras que en estados con climas cálidos como Chiapas y Tabasco en el Sureste de México, el pico puede extenderse hasta junio o julio. Esta variabilidad implica que cada estado enfrenta temporadas de mayor demanda hospitalaria en distintos momentos del año.
Además, indicó, en un país como México donde los abuelos suelen participar activamente en el cuidado infantil, el virus puede generar cadenas de contagio que afectan simultáneamente a población dependiente y a adultos mayores.
Vacunación preventiva
De acuerdo con la especialista, la vacuna contra el VSR, con una eficacia de hasta 82%, representa una herramienta clave para reducir hospitalizaciones y costos asociados. Su aplicación durante el embarazo permite transferir anticuerpos al bebé desde el nacimiento, lo que la posiciona como la estrategia más efectiva, y subrayó que existen dos mecanismos de prevención: la vacunación en embarazadas y la aplicación de anticuerpos monoclonales en recién nacidos.
"La recomendación a nivel nacional es aplicar la vacuna a partir de la semana 24, pero si se puede específicamente entre la 32 y 36 del embarazo. Esto quiere decir tercer trimestre que es cuando al aplicarle la vacuna a la mamá, va a producir anticuerpos, como esos escudos protectores que van a pasar a través de la placenta hacia el bebé dentro del vientre. Una vez que nace el bebé, va a nacer protegido con estos anticuerpos", explicó.
Desechar mitos
Cruz Rodríguez reconoció que, en general en México, existen muchos mitos alrededor de la vacunación. "Uno de ellos es que al vacunarse embarazada pues le puede afectar al bebé, causar malformaciones o que incluso a ella, a la embarazada le pueda dar la infección de la vacuna que se le está poniendo. Y eso es totalmente falso".
"De hecho, en enero pasado, justo se actualizó la Cartilla Nacional de Vacunación para la Mujer Embarazada y ahí ya se está especificando que sin duda debe tener la vacuna de Tétanos, Tosferina y Difteria que es la TDAP; debe tener, si se puede, la de influenza, COVID, y actualmente pues, contra el Virus Sincicial Respiratorio. Entonces, que las pacientes estén tranquilas que la evidencia científica realmente apoya el hecho de que se vacunen para protegerlas a ellas y a sus bebés", enfatizó.


