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El Financiero 12 Jun, 2026 08:02

Coahuila: la bocanada de oxígeno que necesitaba la oposición

En un escenario político dominado casi por completo por Morena, la contundente victoria del PRI en Coahuila representa mucho más que un triunfo local.

Ante la oleada morenista, representa una fresca bocanada de oxígeno para una oposición que parecía resignada —y sometida gracias a sus propios errores— a la irrelevancia electoral.

El triunfo en Coahuila es una prueba de que, incluso en tiempos de hegemonía oficialista, las elecciones todavía pueden ganarse con gobiernos eficaces, estructuras territoriales sólidas y una estrategia política bien ejecutada.

En ese estado, el PRI obtuvo alrededor del 55 por ciento de los votos y ganó los 16 distritos en disputa, dejando a Morena sin una sola victoria de mayoría relativa.

No se trata de una elección cerrada ni de un accidente estadístico, sino de una derrota clara para el partido gobernante a nivel nacional y una demostración de que la popularidad presidencial no basta para imponerse en todos los territorios.

La explicación principal está en el desempeño del gobierno estatal. De acuerdo con diversos analistas, el gobernador Manolo Jiménez Salinas mantiene altos niveles de aprobación y confianza ciudadana.

La seguridad, una de las principales preocupaciones en el país, sigue siendo uno de los activos políticos más importantes de Coahuila, pues mientras otras regiones enfrentan problemas de violencia e incertidumbre un día sí y otro también, una parte importante del electorado coahuilense percibe estabilidad y resultados tangibles.

Pero los buenos gobiernos no ganan elecciones por sí solos. También se necesita organización. El PRI coahuilense conservó una maquinaria territorial capaz de movilizar votantes, mantener presencia comunitaria y construir una identidad propia, diferenciada incluso de la desgastada imagen nacional del partido.

Esa estructura permitió traducir la gestión gubernamental en votos efectivos el día de la elección.

Morena, por el contrario, exhibió varias de las debilidades que suelen afectar a los partidos cuando pasan de ser movimiento a gobierno.

Dirigencias alejadas de las bases, estructuras locales poco operativas, conflictos internos y decisiones cuestionables en la selección de candidatos terminaron debilitando su capacidad de competir y de penetrar en un estado donde la narrativa nacional no fue suficiente para convencer al electorado.

Sin embargo, la principal lección no es para Morena, sino para la oposición. Durante años, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano han buscado explicaciones externas para justificar sus derrotas: la popularidad de López Obrador primero y ahora la de Claudia Sheinbaum, el uso de programas sociales o la fortaleza comunicacional del oficialismo. Coahuila demuestra que existe otro camino.

La oposición debe dejar de definirse únicamente por su rechazo a Morena. Ningún proyecto político puede construirse sobre el simple “antiobradorismo” o el “antimorenismo”.

Los ciudadanos votan por propuestas, resultados y liderazgos comprometidos, alejados de sospechas de corrupción o de excesos.

Necesitan una oferta que combine gobiernos eficaces, cercanía con la gente, capacidad de organización territorial y una narrativa de futuro.

La oposición también debe entender que las elecciones no se ganan en redes sociales. Se ganan en colonias, barrios y comunidades.

Morena construyó su fuerza nacional recorriendo el territorio durante años. Si pretende volver a ser competitiva en 2027, tendrá que hacer el mismo trabajo de base que abandonó durante décadas.

Coahuila no significa el regreso automático del PRI ni el inicio de un cambio de ciclo nacional.

Pero sí demuestra algo fundamental: Morena no es invencible. Cuando existe un gobierno con resultados, una estructura política funcional y una estrategia clara, las urnas siguen siendo terreno abierto para la competencia democrática.

Y para una oposición golpeada por años de derrotas, esa es quizá la mejor noticia posible.

SOTTO VOCE

Para que las familias guerrerenses, turistas y aficionados disfruten los encuentros de la Selección Mexicana en la Copa Mundial 2026, la gobernadora Evelyn Salgado instruyó instalar pantallas en el Parque Papagayo de Acapulco, la cancha municipal de Ixtapa-Zihuatanejo y la Plaza Borda de Taxco, para vivir la emoción mundialista.

Gran ejemplo pone el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, al implementar el Plan Estatal de Búsqueda de Personas tras celebrar mesas de trabajo con colectivos, el Consejo Ciudadano y familiares de personas desaparecidas.

Oaxaca se convierte así en el primer estado del Sur-Sureste en fortalecer a las instituciones encargadas de la búsqueda de personas, problema de suma importancia en nuestro país.

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