Aunque en el partido inaugural del Mundial de Futbol el jueves se mostraron tres tarjetas rojas, la posibilidad de que algún jugador se pierda la final del torneo por sanción se ha reducido considerablemente tras la introducción por parte de la FIFA de una amnistía adicional para la fase final de 2026.
El árbitro brasileño Wilton Sampaio expulsó a tres jugadores en el partido en el que México, uno de los anfitriones, venció a Sudáfrica por 2-0, uno menos que el total de expulsados en toda la fase final de 2022 en Qatar.
Las tarjetas rojas conllevan sanciones automáticas de un partido, que pueden ser aumentadas por parte del comité disciplinario de la FIFA en caso de conducta violenta. No obstante, las sanciones más habituales vendrán casi con toda seguridad de la acumulación de amarillas, y es aquí donde el organismo rector del fútbol mundial ha tratado de ofrecer un margen de maniobra.
En los grandes torneos, los jugadores que reciban dos amonestaciones en partidos distintos cumplirán una suspensión de un partido, algo que en el pasado supuso un gran disgusto para algunos, cuando las tarjetas se acumulaban a lo largo de todo el torneo.
El alemán Michael Ballack se perdió la final de 2002 tras recibir su segunda amarilla del torneo por una falta táctica en la victoria en semifinales contra Corea del Sur. Al perder a su director de juego para la final, los alemanes cayeron por 2-0 ante Brasil.
En 1990 le ocurrió lo mismo a Claudio Caniggia. Tras marcar el gol del empate de Argentina en la semifinal contra la anfitriona Italia, fue amonestado en los últimos minutos por una mano deliberada que, sumada a la amarilla que había recibido anteriormente en el torneo, le dejó fuera de la final, en la que Argentina cayó derrotada ante Alemania.
A partir del Mundial de 2010, las tarjetas amarillas se borraban tras los cuartos de final, lo que ponía fin de hecho a cualquier posibilidad de que un jugador fuera sancionado para la final por acumulación. Para el torneo ampliado de 2026, la FIFA ha ido un paso más allá e introducido una amnistía adicional para las amarillas, lo que supone, en la práctica, borrar el historial dos veces.
Los antecedentes disciplinarios de los jugadores que tengan una amarilla tras la fase de grupos de tres partidos se borrarán ahora para que comiencen la fase eliminatoria con el historial limpio. Lo mismo volverá a ocurrir tras los cuartos de final, que son, en la práctica, la tercera ronda eliminatoria del torneo de 48 equipos.
La FIFA ya mostró indulgencia durante la fase de clasificación cuando Cristiano Ronaldo debería haber recibido una sanción de tres partidos en virtud de su código disciplinario por conducta violenta tras dar un codazo al irlandés Dara O'Shea durante el penúltimo partido de clasificación de Portugal en Dublín en noviembre.
En su lugar, la comisión disciplinaria de la FIFA declaró que, dado que el jugador no había recibido ninguna tarjeta roja en sus otras 225 apariciones internacionales, solo cumpliría una sanción de un partido, lo que garantizaba su disponibilidad para el primer partido de Portugal en el Grupo K del Mundial, contra la República Democrática del Congo, el martes en Houston.