La obra de Frida Kahlo es el principal interés de aquellos visitantes que, ya en pleno Mundial de Futbol, acuden al Museo de Arte Moderno (MAM).
Ajenos en su mayoría a la polémica alrededor del destino de la Colección Gelman, cuyas obras emblemáticas integran la exposición Relatos modernos, el público recorre la sala sin los tumultos de las primeras semanas, cuando abrió, en febrero pasado.
Enterado de que cerraría en julio, Máximo, un estudiante de cine de Matamoros, de vacaciones con su familia, celebró su cumpleaños esta semana con una visita al MAM.
"Quería ver más que nada las pinturas de Frida, porque nunca las había visto; me interesa mucho el arte", dice el joven, para quien fue un descubrimiento conocer la colección reunida por Jacques y Natasha Gelman, cifrada en Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander.
"Empezamos a verla y hasta ahorita (Kahlo) ha sido mi parte favorita".
Eduardo Aguilar, de Arizona, que el miércoles presumía su boleto para el partido inaugural entre México-Sudáfrica, se interesa en la arquitectura y el arte, y se acercó al MAM sin saber tampoco de este acervo, hoy gestionado por la Fundación Banco Santander, tras ser vendido a la familia Zambrano en 2023 por el curador Robert R. Littman.
Es uno de tantos visitantes ajenos a la polémica de que la colección deje México para ser gestionada desde España.
No es el caso de Tamara Santoyo, una estudiante de arte de Estados Unidos, también de visita en México para el Mundial, que sí expresó su preocupación por el futuro de este acervo.
"Estoy muy triste porque oí que la están privatizando", dijo, al considerar que el arte debería ser accesible para todos. "Es muy triste que no se quede aquí porque creo que todos deberían tener la oportunidad de ver todo esto".
Marcela Pino, su madre, compartió esta preocupación, al destacar el valor cultural de la colección.
No se trata, en realidad de una privatización; la colección, una de las más importantes de arte moderno mexicano, siempre ha sido privada, incluso desde la muerte de la viuda de Jacques Gelman, en el 98, cuando quedó en manos de Littman, como albacea y legatario, bajo la consigna de que permanezca íntegra, lo cual no se cumplió de manera cabal, pues algunas piezas llegaron a otras manos.
En diversos momentos, Littman buscó vender el acervo; al respecto, como ha dado a conocer REFORMA, el Gobierno nunca mostró solvencia.
Finalmente, el grueso de la colección -incluidas aquellas obras declaradas Monumento Artístico, firmadas por artistas como Kahlo y Diego Rivera- fue vendida a los Zambrano, quienes, como garantía de una deuda, decidieron poner su gestión en manos de Santander, en España.
Lo anterior levantó gran polémica, primero porque representaba la salida de piezas patrimoniales del País, lo cual prohibe la ley, y, segundo, porque una deuda de por medio pudiera comprometer su propiedad, según se ha observado.
Las autoridades, lo mismo que Santander y los Zambrano, han asegurado que volverán en dos años, en cumplimiento con las normas, aunque los contratos firmados por las partes, a los cuales tuvo acceso REFORMA, dejan abierta la permanencia.
Mientras tanto, antes del viaje a España, parte de la colección se exhibe en Relatos modernos, en el MAM (Reforma y Gandhi S/N, Chapultepec), y Kahlo se lleva las miradas.
A apreciar las obras de la pintora acudieron, expresamente, también Horacio y Atxiry, visitantes capitalinos, lo mismo que Darren y Ann, de Taiwán y residentes en Los Ángeles, como parte de un viaje que incluyó Cancún y otros museos en la Ciudad de México.
La afluencia a esta muestra, muy visitada ante la polémica en semanas pasadas, transcurre ahora tranquila.