Entre enero y abril de 2026 Estados Unidos importó bienes de México por un valor de 188.7 mil millones de dólares, lo que arrojó un incremento de 9 por ciento respecto a igual periodo del año anterior.
Además, representó el 16.9 por ciento de las importaciones totales de la mayor economía del mundo, de acuerdo con las cifras oficiales de comercio internacional publicadas esta semana por la Oficina del Censo de Estados Unidos, perteneciente al Departamento de Comercio.
México es, por mucho, el principal proveedor de Estados Unidos, pues su participación en las importaciones estadounidenses supera a la de Canadá, que ocupa la segunda posición con 11.3 por ciento, así como a la de Taiwán, que se colocó en tercer lugar con 8.2 por ciento.
China, que se relegó al cuarto escalón, registró una participación de sólo 7.2 por ciento.
En sentido inverso, México es también el mayor mercado de exportación de Estados Unidos, como lo viene siendo desde hace algunos meses.
Entre enero y abril de este año Estados Unidos exportó bienes a México por un valor de 128.6 mil millones de dólares, lo que significó el 15.7 por ciento del total de las exportaciones estadounidenses.
Así, el mercado mexicano se mantiene como el principal destino de los productos estadounidenses, por encima de Canadá y Reino Unido, con participaciones de 13.9 y 5.4 por ciento, respectivamente, en dicho periodo de cuatro meses.
No sólo eso, sino que México se ubica como el primer o segundo mayor mercado para el 75 por ciento de los sectores de exportación estadounidenses.
Las cifras anteriores permiten dimensionar la importancia de la relación comercial bilateral.
Además, son el marco para la segunda ronda de negociación bilateral entre México y Estados Unidos relacionada con la primera revisión conjunta del T-MEC, el acuerdo de Norteamérica, los días 16 y 17 de junio en Washington, DC, que podría ampliarse dos días más e incluirá conversaciones sobre agricultura y condiciones de competencia equitativas.
Sin embargo, también esta semana el presidente Donald Trump advirtió que no renovará el Tratado entre México, Estados Unidos y México.
“No tengo intención de renovarlo”, dijo el mandatario estadounidense al insistir en que su país no necesita las importaciones procedentes de sus vecinos de Norteamérica.
“No necesitamos sus coches, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía, no necesitamos nada de lo que tienen”, afirmó Trump.
Sus comentarios desafiando la extensión de 16 años del T-MEC dan paso a un escenario de revisiones anuales, que generaría incertidumbre a las empresas y los inversionistas, además de que afectaría de manera importante los beneficios del propio tratado.
La cláusula de revisión establece que el T-MEC tendrá una vigencia de 16 años a partir del 1 de julio de 2020, fecha en que entró en vigor, con posibilidad de prorrogarse.
Para tal fin, a partir del sexto año de la entrada en vigor del tratado, que se cumple en menos de tres semanas, se realizará una revisión del T-MEC por parte de la Comisión de Libre Comercio, compuesta por representantes de cada gobierno.
Si derivado del proceso de revisión, los jefes de gobierno de cada país expresan por escrito su intención de prorrogar el tratado, se ampliará su vigencia por otros 16 años de forma automática.
En caso contrario, se realizarán revisiones anuales, a partir del sexto año y hasta cumplir con la vigencia del T-MEC.
Durante ese periodo, las partes pueden, en cualquier momento, confirmar su intención de prorrogar la vigencia del tratado por otros 16 años.
Pero si alguna de las partes está considerando retirarse por completo del T-MEC, lo que implica una ruptura, lo puede hacer emitiendo un preaviso con seis meses de antelación.
Además, Estados Unidos no puede retirarse de un acuerdo comercial aprobado por el Congreso, como el T-MEC, sin su consentimiento.
Esto quiere decir que Trump no puede sacar a su país del tratado con México y Canadá sin la aprobación de la Cámara de Representantes y del Senado estadounidenses.
Independientemente de que se deben cumplir requisitos y plazos, el solo hecho de que Trump amague con no renovar el T-MEC, poniéndolo en la ruta de revisiones anuales, puede generar una disrupción del tratado e incertidumbre a los negocios e inversionistas de los tres países.