Bogotá– El ataque militar que Estados Unidos emprendió el pasado viernes en Venezuela, en el que fue abatido el líder de la banda Tren de Aragua, refleja un giro estratégico del presidente Donald Trump hacia una participación directa de Washington en la guerra contra las drogas que comenzó a principios de este año, esta vez con un enfoque especial en acceder al lucrativo sector minero de Venezuela, dijeron analistas a The Associated Press.
Trump anunció el viernes la muerte del líder de la banda, Héctor Rusthenford Guerrero, en un ataque aéreo contra su complejo en una zona rural de Venezuela. Desde hace tiempo, el mandatario ha acusado a la organización también conocida como TDA, de aterrorizar comunidades en todo Estados Unidos, donde la han vinculado con redes de extorsión, narcotráfico e inmigración ilegal.
El grupo fue incluido el año pasado en la lista de organizaciones terroristas extranjeras por el Departamento de Estado, y fiscales federales acusaron a Guerrero de enviar drogas a Estados Unidos y de organizar actos transfronterizos de terrorismo, como el asesinato de un disidente venezolano en Chile.
El gobierno de Venezuela afirmó el viernes en un comunicado que trabajó con Estados Unidos para abatir al líder de la banda, también conocido como el “Niño Guerrero”, y describió el ataque aéreo como parte de una “operación conjunta” para combatir el crimen organizado.
Zona minera clave
Venezuela indicó que el ataque fue realizado en el estado Bolívar, en el sureste del país, una zona donde diversos grupos criminales, incluidos rebeldes colombianos, han operado minas ilegales de oro durante más de una década.
Las autoridades venezolanas intensificaron esta semana las operaciones contra la minería ilegal, con helicópteros que dispararon contra mineros clandestinos para intentar que desalojaran las minas a cielo abierto de la zona.
Bram Ebus, consultor del International Crisis Group que investiga el crimen organizado en la cuenca amazónica, señaló que las operaciones recientes, incluido el ataque al complejo de Guerrero, podrían formar parte de un impulso más amplio para allanar el camino a la inversión extranjera en el sector minero de Venezuela, que ha sido obstaculizado por la presencia de grupos criminales.
Después de que el gobierno de Trump arrestara en enero a Nicolás Maduro, durante una redada, el gobierno interino de Venezuela aprobó leyes que facilitan la inversión extranjera en las industrias petrolera y minera.
“Sabemos que los minerales de Venezuela, incluido el oro y los minerales críticos, están en el menú de Trump”, manifestó Ebus. “Esta operación no puede verse al margen del impulso general de Washington por acceder a los recursos naturales de Venezuela”.
Cambio en las operaciones
Estados Unidos ha respaldado durante mucho tiempo a agencias de seguridad en países de América Latina, entre ellos, Colombia y México, con capacitación, armas y apoyo logístico para combatir a los cárteles de la droga y el crimen organizado.
“En lugar de ayudar a otros ejércitos a llevar a cabo operaciones, ahora están contentos de realizar estos ataques por su cuenta”, comentó Adam Isacson, experto en seguridad nacional de la Washington Office on Latin America, un centro de análisis de política exterior con sede en Washington, refiriéndose al gobierno de Trump.
Recientemente, Estados Unidos puso en marcha operaciones militares conjuntas con el gobierno de Ecuador contra narcotraficantes cerca de la frontera con Colombia, mientras Trump ha presionado repetidamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para que permita que Estados Unidos realice ataques contra cárteles de la droga en México.
The New York Times informó en mayo que Guatemala aceptó permitir que Estados Unidos realice ataques en su territorio, algo que el presidente guatemalteco negó.