Miles de personas se manifestaron este domingo en las calles de Ginebra para expresar su rechazo a la cumbre del G7 que comenzará este lunes en la localidad francesa de Évian-les-Bains, en medio de un amplio despliegue de seguridad en la región.
Los participantes se concentraron inicialmente en un parque a orillas del lago Lemán y posteriormente recorrieron diversas calles de la ciudad portando pancartas con consignas contra el grupo de las principales economías industrializadas y contra lo que consideran políticas imperialistas.
Durante la movilización, los asistentes expresaron demandas relacionadas con la causa palestina, la lucha contra el cambio climático, el feminismo y el rechazo al sistema económico global. Bajo altas temperaturas, los manifestantes avanzaron por una ciudad fuertemente vigilada, con presencia policial reforzada y helicópteros sobrevolando la zona.
Las cifras de asistencia variaron según las fuentes. La policía estimó inicialmente unos 7 mil participantes, aunque observadores y periodistas presentes calcularon que la movilización superó las 15 mil personas conforme avanzó la tarde.
La protesta fue convocada por la coalición “No-G7”, integrada por alrededor de 200 asociaciones, organizaciones sociales y sindicatos, que llamó a una respuesta internacional frente a las políticas impulsadas por los líderes que participan en el foro.
El encuentro del G7 reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Japón y Estados Unidos, además de mandatarios invitados de otros países, entre ellos Brasil e India.
Se espera la participación del presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión del encuentro, así como del presidente estadounidense Donald Trump y del primer ministro indio Narendra Modi.
La cumbre estará marcada por temas de seguridad internacional, especialmente tras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, además de las tensiones comerciales que han afectado las relaciones entre varios socios occidentales en los últimos meses.
Las autoridades suizas autorizaron la marcha y desplegaron un importante operativo para evitar incidentes y prevenir disturbios como los ocurridos durante reuniones internacionales similares celebradas en la región en años anteriores.