La llegada de la selección de Irán a Los Ángeles no pasó desapercibida. A las afueras de este hotel Westdrift de Manhattan Beach se congregó un pequeño grupo de iraníes residentes en el sur de California, varios de ellos identificados con la oposición al gobierno de la República Islámica.
Con banderas previas a la Revolución de 1979 y mensajes críticos hacia el régimen de Teherán, los manifestantes aprovecharon la llegada del Team Melli para expresar su rechazo a las autoridades iraníes y llamar la atención sobre la situación política de su país.
Aunque el grupo era reducido, su presencia generó interés entre los numerosos medios internacionales desplazados hasta este hotel. Periodistas de Japón, Alemania, Reino Unido y México siguieron de cerca la llegada de una de las delegaciones que más atención despierta en este torneo.
La selección iraní ingresó al hotel a bordo de un autobús que accedió por la parte trasera del recinto, evitando el contacto directo tanto con aficionados como con los manifestantes concentrados en los alrededores.
Para esta tarde está previsto que el conjunto persa realice su última práctica en las instalaciones del Los Angeles Galaxy antes de su debut de mañana frente a Nueva Zelanda.
Mientras tanto, la atención alrededor de la selección trasciende lo deportivo y refleja también las divisiones políticas que existen entre sectores de la diáspora iraní en Estados Unidos.
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