La Copa del Mundo de 2026 ha cobrado su primera víctima ilustre en los banquillos apenas unas horas después de haberse completado la jornada inaugural del exigente Grupo F. La Federación Tunecina de Fútbol ha tomado la drástica, fulminante e histórica determinación de destituir a su seleccionador nacional, el estratega franco-marfileño Sabri Lamouchi. La humillante derrota por 5-1 encajada ante los micrófonos de todo el planeta frente al combinado de Suecia en la ciudad de Monterrey ha acelerado un proceso de descomposición interna que ha terminado por dinamitar el proyecto africano.
El periplo del preparador galo al frente de las Águilas de Cartago se ha cerrado de la manera más abrupta posible, firmando una de las destituciones más veloces de la historia moderna de los campeonatos del mundo. Lamouchi, quien asumió el timón del vestuario en enero de 2026 en sustitución del también censurado Sami Trabelsi tras el fiasco de la Copa África, apenas ha podido dirigir al equipo en cinco compromisos oficiales. El pobre bagaje estadístico de una única victoria por la mínima ante Haití, un empate y tres tropiezos insostenibles sentenció su destino.
La crónica de un despido anunciado comenzó a fraguarse en la tensa comparecencia ante los medios de comunicación posterior al choque en suelo mexicano. El propio entrenador reconoció sin ambages la penosa imagen futbolística ofrecida por sus pupilos sobre el verde, asumiendo que los errores flagrantes individuales condenaron cualquier aspiración táctica colectiva frente al potencial sueco. Esas palabras públicas, lejos de calmar las aguas en el seno federativo, encendieron las alarmas definitivas entre los altos cargos directivos de la delegación del norte de África.
Los principales mandatarios tunecinos convocaron una reunión de absoluta urgencia en los salones privados del hotel de concentración de Monterrey durante la madrugada posterior al partido. Tras debatir durante varias horas la alarmante falta de rumbo del equipo y constatar de forma directa que el seleccionador ya no gozaba del respaldo ni de la confianza de los pesos pesados de la plantilla, la directiva adoptó por unanimidad rescindir de manera unilateral el contrato laboral que unía a ambas partes.
La crisis estructural del equipo nacional se ha agravado notablemente debido a la falta de alternativas con titulación homologada dentro del propio cuerpo técnico saliente. El exdelantero y gran leyenda del fútbol tunecino Wahbi Khazri, quien ejercía como el asistente principal de Lamouchi y fuera el capitán histórico en las citas de Rusia 2018 y Qatar 2022, se ha visto descartado de inmediato para asumir el cargo de forma interina debido a que no cumple con los certificados mínimos de formación que exige la Fifa.
Mondher Kebaier asume el reto de obrar el milagro en el Grupo F
"Ha sido una derrota sumamente difícil y dolorosa para todo el país. Comenzar una competición del prestigio de un Mundial encajando un resultado tan abultado es un golpe realmente duro de digerir. Cometimos demasiados errores conceptuales en la zona de iniciación, y eso es algo prohibitivo en la élite. Nos estamos disparando en el propio pie de forma sistemática y nos hacemos daño a nosotros mismos", aseveró Lamouchi en su última intervención oficial.
Ante este complejo escenario de interinidad institucional en mitad de la fase de grupos, la Federación Tunecina se ha visto obligada a activar una solución de emergencia con una pieza que ya formaba parte de la expedición en México. Todos los indicios apuntan a que Mondher Kebaier tomará las riendas del primer equipo para los dos compromisos restantes del calendario. El veterano entrenador se encontraba desempeñando las funciones de director técnico de la federación, lo que facilita una transición burocrática exprés sin salir del hotel.
El reto que aguarda al nuevo estratega en el banquillo africano roza los límites de la épica deportiva en un torneo que no concede el menor margen para la tregua. Túnez deberá recomponer sus filas a marchas forzadas antes de medirse el próximo sábado 20 de junio a la competitiva selección de Japón, repitiendo escenario en el estadio de Monterrey, un choque donde los norteafricanos están obligados a sumar si no quieren hacer las maletas antes de tiempo.
La andadura de las Águilas de Cartago en la primera fase se cerrará cinco días más tarde en la sede de Kansas City, donde aguarda la poderosa selección de los Países Bajos. El nuevo cuerpo técnico tendrá la titánica misión de aislar a los futbolistas de la tremenda tormenta mediática e institucional desatada en su país tras el cese de Lamouchi, intentando recuperar la solidez defensiva que históricamente caracterizó al bloque en los torneos continentales.
La destitución del seleccionador de Túnez deja una profunda lección sobre la volatilidad y la máxima exigencia que impera en la Copa del Mundo de 2026, donde un mal día en las áreas destruye planificaciones de años enteros. Mientras el técnico francés prepara las maletas para abandonar la disciplina de Monterrey con más pena que gloria, el fútbol africano se encomienda al conocimiento interno de Kebaier para tratar de maquillar la herida. Las Águilas de Cartago buscan un revulsivo psicológico inmediato para evitar que su sueño mundialista se transforme en un auténtico drama histórico. @mundiario