
A lo largo del último año, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha tomado acciones cruciales sobre el crimen organizado. No sólo bajo la presión de agencias de seguridad de Estados Unidos, sino también con resistencias de facciones internas del obradorismo, opuestas a que se afecten intereses germinados en el pasado inmediato.
Dos aspectos clave de esta tensión doméstica están a la vista. El primero, el abatimiento de Nemesio “El Mencho” Oseguera, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El segundo, las investigaciones sobre el huachicol fiscal, que han desnudado un velo protector de mandos militares y del ámbito político, al grado de que se implica a parientes directos del expresidente López Obrador y del exsecretario de la Marina, Jorge Rafael Ojeda.