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Mundiario 15 Jun, 2026 18:06

El llamamiento del Papa contra la descalificación que sacude el debate político

El Papa llamó a las fuerzas políticas a que dialoguen de forma civilizada. “La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario... La firmeza no exige desprecio y la discrepancia no conlleva humillación del contrario”, dijo el Pontífice.

Los diputados presentes en el Congreso parecían estar de acuerdo y aplaudieron a rabiar, pero, “predica meu frade que por un oído me entra e por outro me sae”. En unas horas volvieron a la polarización y reactivaron el clima de crispación.

En este sentido, el polifacético Pedro Ruiz —presentador de radio y televisión, escritor y humorista—, tras un partido de fútbol de la selección española en el mes de marzo, dejó un comentario en la red que era un canto a la colaboración y al entendimiento frente a la confrontación política.

“Ayer, viendo el partido de fútbol, se me ocurrió hacer una metáfora que está bastante de acuerdo con lo que muchos pensáis y yo también. Un madrileño le pasó el balón a un canario, el canario se la dio a un catalán y el catalán envió el balón a un vasco, Oyarzabal, que marcó el gol. Y se abrazaron todos... Ese abrazo de cinco o seis personas de la geografía española representa esfuerzo y convivencia. Y todos se querían. ¿Sabéis por qué? Entre otras cosas, porque ninguno de los jugadores era político. Ahí lo dejo”.

En 2019, cuando la polarización ya era arma de estrategia política, escribía Manuel Vicent: “Existen dos Españas, no la de derechas o de izquierdas, sino la de los políticos nefastos y la de los ciudadanos con talento”. El escritor valenciano añadía que “mientras los líderes políticos se picotean como gallitos tomateros, en un hospital de la Seguridad Social se realiza un trasplante de hígado. El donante era de Podemos y el enfermo es de extrema derecha. El equipo quirúrgico lo forman un cirujano del PP, una anestesista del PSOE y ayudantes de distintas ideologías controlan los monitores. La intervención resulta un éxito gracias a un oficio riguroso y al espíritu compartido en el quirófano”.

Vicent dejó otra metáfora: “En cualquier casino de pueblo, los españoles del común juegan al tute o al dominó. Unos comunistas y otros de Vox forman pareja y se hacen señas guiñándose el ojo”, decía. Si el cirujano y los jugadores de cartas se hubiesen comportado como los políticos, “el enfermo de hígado habría muerto y la partida de tute o de dominó habría acabado a hostias”.

En España, la gente normal discrepa, pero habla, coopera y se entiende. Por eso, el viernes y el sábado, días de puertas abiertas en el Congreso, ciudadanos anónimos pedían “que la Cámara sea el lugar de escucha y propuestas, no de confrontación permanente... La polarización en España es insoportable, hay hartazgo de crispación y la falta de entendimiento, incluso en asuntos de Estado, es un escándalo”, decían. Nada que añadir. @mundiario

 

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