EL IFE opaco de Luis Carlos Ugalde
En la etapa de Luis Carlos Ugalde como presidente del Instituto Federal Electoral
(ahora Instituto Nacional Electoral) se hizo todo lo posible para esconder la
información sobre los sueldos de los dirigentes nacionales de los partidos políticos. El
IFE siempre negó que tuviera esa información.
Hubo necesidad de recurrir a la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación que presidía Leonel Castillo. Por unanimidad, después de casi dos
años de estar litigando, el tribunal electoral ordenó al IFE responder a la solicitud de
transparencia.
Se comprobó que la información existía en los archivos del instituto y no podía
ocultarse porque era obvio que el dinero para pagarle a los líderes partidistas salía del
erario.
Además, se dejó en claro que los partidos son “entes públicos” y como tales están
obligados a transparentarse, sobre todo por lo que se refiere a los recursos que
utilizan para el financiamiento.
El IFE de Ugalde, que encabezó la organización de una de las elecciones más
controvertidas del país, por la falta de equidad y la intromisión del gobierno en turno
para favorecer a su candidato al que no le importó ganar de esa manera, “haiga sido
como haiga sido”, a regañadientes dio la información.
El mismo Ugalde que ahora se cree sabiondo y con autoridad para calificar o
descalificar lo que se hace en materia electoral, presidió ese instituto que pecó de
opacidad.
Quizás por eso ahora le resultaría complicado reconocer las ventajas que tiene la
propuesta para reformar la Ley General de Partidos Políticos, para transparentarlos de
los pies a la cabeza, para saber el origen y destino de cada peso que reciben del
erario las organizaciones políticas.
Clave para la transparencia que nunca se pierda de vista que es dinero que aporta el
pueblo vía pago de impuestos.
Con la propuesta, de ser aprobada por el poder legislativo, mira a lo que estarían
obligados los partidos.
1.-Cada tres meses informarían en su portal lo que ganan los dirigentes y trabajadores
en general de la organización.
2.-Transparentarían los recursos desde su origen, camino o curso que sigan y su
destino.
3.-Administrarían los recursos públicos y privados mediante cuentas bancarias
registradas ante el INE, no manejarían efectivo.
4.-Solo recibirían aportaciones de personas, físicas o morales, plenamente
identificadas.
5.-Tendrían prohibido operar con recursos, bienes o servicios de actividades ilícitas o
de origen no comprobable.
6.-El INE podría acceder al sistema financiero nacional para conocer a detalle el
comportamiento de los partidos.
La historia demuestra que los partidos no son admiradores de la transparencia, no les
gusta transparentarse, aunque en público los dirigentes presuman que son como una
caja de cristal.
Apenas se conoció la propuesta aludida, se le preguntó a Jorge Romero, presidente
del PAN, sobre los sueldos de los dirigentes. De inmediato respondió que eso no era
ninguna novedad porque la información ya está en los portales.
Quien le preguntaba le hizo ver que había inconsistencias en los montos, cosa que no
pudo negar Romero.
Es una pequeña muestra de lo que acostumbran los partidos, la transparencia no los
distingue como tampoco distinguió a Ugalde cuando su IFE puso resistencia para dar
información sobre los sueldos.
La iniciativa de ahora, según la exposición de motivos, está sustentada en los
principios de legalidad, transparencia, rendición de cuentas y trazabilidad que aplican
para todo ente u organismo que es financiado con recursos públicos.
Con dicha iniciativa, nadie de los trabajadores de los partidos, desde dirigentes para
bajo, podría recibir un sueldo mensual, financiado con recursos públicos, superior a
mil 100 UMAS (Unidad de Medida y Actualización).
Quiere decir, considerando que una UMA vale 117.31 pesos, nadie podría ganar más
de 129 mil 42 pesos un centavo.
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